El pasado 1 de mayo publicamos la primera parte de una entrevista realizada por el Dr. Abraham Gómez a la Dra. Malvina Romero de Salazar, para su libro Mujeres en la historia contemporánea del Delta.

Este triste jueves 3 de septiembre, cuando se ha ido a otra dimensión, tan ajustada a su naturaleza espiritual de mujer sensible y bondadosa, decidimos reproducirla en virtud de entender que es un fiel reflejo de su esencia.

A quien no la haya leído, lo invitamos a hacerlo, con la finalidad única y exclusiva de acercarse a la grandeza de esa humilde y extraordinaria deltana.

I

Existen mujeres de mujeres, por no decir que hay ovarios de ovarios.

Independientemente de que a la mujer se le atribuyan –con razón-, los rasgos más sensibles de los seres humanos, también deben atribuírsele en igual medida, los más portentosos y augustos, cuando de ser integra, voluntariosa e inquebrantable se trata.

Jamás las flaquezas de los hombres podrán comparase a las de la mujer, la presunta debilidad física que las caracteriza, se ve largamente compensada por una fortaleza de carácter, por una templanza y determinación que no conocen limites.  En una comparación de constancia, perseverancia, probidad y tesón, el hombre perderá siempre.

Malvina Esther Romero de Salazar, es una de esas mujeres prototípicas que rompe los moldes, y enseña que la firmeza y el coraje, no van en el cuerpo, van en la mente y el corazón.

II

Escribir sobre la Dra. Malvina, es hacerlo sobre un tótem.

Es un arquetipo de formas y maneras alegóricas de lo mejor de la raza humana.

Su figura simboliza las cualidades más nobles y encomiables de toda persona.

Modesta, sencilla, humilde, responsable, correcta, capaz, el catalogo de las buenas palabras seria insuficiente.

Es por eso que el Dr. Abraham Gómez, la incluyó en su libro.

Es el virtuosismo de ser mujer.

III

Mujeres en la historia contemporánea del Delta | Autor: Abraham Gómez R. | Edición y asesoria: Profa. Irayda Carrasquel |Iremujer Delta Amacuro | Tucupita, julio de 2008

1.- ¿Como fueron las condiciones socio-económicas de sus primeros años de vida?

MS: Surgí de una familia de un agricultor, que era mi papa, que también era un carpintero, único sostén de la familia; mi hermano José Inocente contribuyó mucho. Mis hermanos mayores se casaron y nosotros los demás seguimos bajo el amparo de nuestros padres: Froilán Antonio Romero Salazar y Carmen Inés.

2.- ¿Qué recuerda de su época de estudiante de primaria?

MS: Te diré que en Coporito fueron mis primeros años de vida, pero mi etapa escolar transcurrió en Tucupita; porque cuando la creciente de 1943 nos vinimos para acá, donde mi papa consiguió un trabajito. Y en la calle Delta el concejo municipal le dio una parcela para que construyera su casa y el mismo la hizo. Mi hermana Ramona cosía. Hacia el final de la calle Bolívar, antes de llegar a barrio Obrero, una parte que llamaban Verdún, había una escuela, la Juan Vicente González, allí empecé, luego me cambiaron para la escuela Peraza y después fui al liceo Lisandro Alvarado.

3.- Seguramente, por su forma de ser, tuvo bastantes amigas…

MS: Todas fueron unas compañeritas inmejorables. Nos teníamos mucho aprecio. Y si había algo distinto nunca lo tome en cuenta. En la primaria mi mejor amiga se llamaba Carmen, con el tiempo sus padres se mudaron para La Guaira. En el liceo fui amiga de Pedro Barreto, recientemente fallecido.

4.- ¿Con que jugaban en esos años?

MS: No tuve mucha oportunidad de jugar, todo era hacer las tares de la casa. Mi mama se ausentó una vez y yo me quede con mi hermana Zoraida al frente de todo… pero, yo jugaba pelota en un estadio donde ahora está el comando de la policía.

5.- ¿Sus padres, doctora Malvina, imponían la disciplina con severidad, metían el orden familiar con rigor?

MS: Si… pero nosotros llevábamos la forma de ellos, no les fallábamos. Estuvo bien llevado ese hogar.

6.- Nos imaginamos que tiene una añoranza por el ambiente natural, el paisaje del Coporito de entonces.

MS: No tengo muchos recuerdos, porque estaba muy pequeña. De la creciente del 43, recuerdo que el agua me llegaba por sobre las piernas. Recuerdo a mi madrina María Figueroa, que sacrificaba cochinos, y ella guardaba una presa especial para mí (risas).

7.- ¿Siempre fue una estudiante aplicada, responsable?

MS: Lo más difícil que encontraba eran las ciencias exactas, las matemáticas; sin embargo, sortee eso bien. Me encantaba la biología y la historia. Yo declamaba en los actos culturales de la escuela. Por cierto, mi nieto anda en esos pasos.

8.- ¿Cual valor quedó inculcado, desde siempre en su familia?

MS: La honradez y el respeto. Pensando siempre en no dañar a los demás. Saber vivir y convivir entre la gente. El estudio fue la prioridad.

9.- ¿La fecha que la marca, definitivamente?

MS: El nacimiento de mi primera hija. Un anhelo que teníamos. Luego vino Ramón Antonio y Maryuri.

10.- ¿Su fecha de nacimiento?

MS: El 21 de noviembre de 1936, lo celebro junto con los estudiantes.

11.- ¿Había antes como más respeto en la ciudadanía?

MS: Si, si, más respeto, más seguridad, más convivencia. Se podían reunir las personas. Recuerdo las retratas en la plaza.

12.- ¿Cómo hacía para desempeñar sus múltiples funciones, de madre, esposa, juez?

MS: Hacia un gran esfuerzo personal. Cubría un horario. Cuando mis hijos se dormían yo escribía y compartía con mi esposo. Yo trabajé mucho.

13.- ¿Tenía su método disciplinado, lineal?

MS: Siempre trate de llenar las expectativas. Atendía a las personas amablemente, sin resquemor. Tuve momentos duros en mi trabajo, pero fueron superados sin pelear, como dicen…

 

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