Una rumba en Venezuela es un tipo de fiesta intensa en la que debe haber licor, comida y mucha música. Esta frase es usada sobre todo entre los más jóvenes.

Al anochecer del jueves (19.12.19) cientos de autos aguardaban en cola para lograr surtir sus tanques, el viernes por la mañana. En medio de la velada nocturna, los deltanos no escatimaron esfuerzos para armar sus propias rumbas, a tal punto, que hasta hubo una especie de sound car en las cercanías del malecón de nombre, Manamo, en Tucupita, la localidad que está al suroriente del país.

Al caer la tarde del jueves, varios propietarios de autos que permanecían en los últimos lugares de la cola, se mostraron alegres, mientras se les pudo ver ingerir licor en grupos. Pero no serían los únicos: jóvenes con lujosos coches también le subieron el volumen de sus sonidos, retumbando por un indeterminado tiempo.

Tanetanae.com pudo conversar con varias personas que aguardaban en cola mientras esperaban pasar toda una noche vigilantes.

«No, yo tengo la radio puesta para no gastar mucha batería, están poniendo músicas calidad», dijo un joven de piel oscura, que aseguró tener 25 años. Arribó a la cola sobre la 5:30 pm del jueves y estaba en el puesto 200, al menos fue lo que le dijeron.

Sacó una botella de licor barato y  le ofreció un trago al periodista de Tanetanae.com. «barato», porque él mismo asegura es así. Apenas, dice, le costo 60 mil Bs, un poco más de un dólar. En un recipiente de plástico comienza una ronda de tragos entre cuatro personas más, que también estaban en cola: al fondo puede escucharse la señal 90.5 FM.

«Estos tragos es para aguantar la pela del sueño, no es así, para abusar, es para estar mosca», dice el joven, quien se anima a subirle volumen a la radio.

Más cercano al colegio Sagrada Familia, en la Av. Arismendi , tres autos lujosos dejan sonar sus bajos a medio volumen. Dos jovencitos con sus novias y otro con su novio, dijeron ser «la primera guardia» de la noche, otras personas se sumarían entrada la madrugada.

«En realidad estamos haciéndole la segunda a unos turcos (árabes) por hacer esta cola, ellos después nos pagan bien, también les pedimos este ron (y mostraron un licor). Trago y trago, qué más».

Pero los más adultos han dejado a un lado el licor, para dar paso a las tazas de café.

«Estoy con mi hijo, que me vino a acompañar, él se fue al baño», dijo un señor de unos 60 años de edad, que estaba más próximo a la estación de servicio del paseo Manamo de la localidad.

Al adentrarse las 9 pm del jueves, ya no fueron contabilizadas las personas con botellas de aguardiente en mano, ni los decibeles de los sonidos en sus autos. En la oscuridad se dejaban acompañar por otras personas, que van en grupos a bailar, siempre y cuando les gustó la música.

Loading...
Compartir