La pérdida por el robo perpetrado en la panadería “Espiga Dorada” ascendería a unos 15 mil dólares americanos,  así lo estimó su propietario.

“Espiga Dorada” es una iniciativa empresarial que nació durante el año 2011 con propietarios árabes. En los ocho años de servicio a la sociedad civil de Tucupita y ofertando empleos,  no había sido atacada violentamente, hasta la noche del pasado 10 de marzo.

En medio de la oscuridad por el apagón ocurrido en toda Venezuela, un centenar de personas desconocidas violentó las rejas protectoras de la panadería que está en la avenida Guasima de Tucupita  y entró  al local.

De acuerdo con varios vecinos consultados, todos lograron  escuchar los ruidos, pero nadie se atrevió a constatar qué era lo que ocurría. Aun cuando quisieron reportarlo a las autoridades,  no había línea telefónica alguna. Todo se consumó en medio de la impotencia de  los residentes cercanos.

“Lo que pasó en la panadería no fue por hambre, fue la inseguridad que nos afecta a todos”, declaró el dueño afectado.

Los culpables del robo no cargaron  con comida, sino con objetos como, una rebanadora, un horno microondas, una máquina para preparar café expreso, una plancha, un peso digital y 30 tarjetas entre débito y crédito con todos los datos.

El propietario estuvo a punto de llorar de la impotencia, mientras sus familiares vociferaban de fondo, como queriendo drenar su rabia.  Hablaban en árabe.

El afectado informó que ha estimado las pérdidas en más de 15 mil  dólares americanos, por lo que cerrará el local por un tiempo indefinido. Hasta ahora estudiaba la posibilidad de desincorporar a sus empleados.

Las fuerzas de seguridad apenas arribaron al lugar cuando ya el sol había salido el lunes 11 de marzo por la mañana. Ahora adelantan las averiguaciones.

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