Es la carretilla del señor José, el del barrio Jerusalén

Por Genni Gómez

El señor José, de 40 años de edad, quien vive en el sector Jerusalén de Tucupita, sale a diario con una carretilla tocando puertas, preguntado si en estas casas de familia tienen hierros que les puedan donar; con este material tendrá para vender  entre los chatarreros y así sobrevivir.

José relató que tomó una carretilla para buscar hierros y venderlos, porque sus hijos lloraban pidiéndole comida y como no tenía cómo darle de comer, él también se iba en llanto, aunque escondido.

Ahora  pregunta entre las casas si tienen “aunque sea unas piezas de hierro” que le regalen, para la recolecta de chatarras.

«Tuve que tomar esa decisión, porque mis hijos estaban llorando diciéndome que tenían hambre  y como no tenía cómo darle de comer, agarré mi carretilla y me fui a tocar puertas de cada casa, preguntando si tenían algunas piezas que me regalaran, para la recolecta que yo estaba haciendo para la venta y con la ganancia comprar comida para mi familia», dijo José .

No tiene otro ingreso. La desesperación lo llevó a tomar la decisión de pedir hierros casa por casa, para ver si les podían ayudar con unas piezas. Hay días en los que le va bien, pero otros, no.

José relató que tiene unos amigos que trabajan como recolectores de hierro, y les dijeron  que, si recolectaba 20 kilos de este material,  le pagarían 10 dólares. Desde entonces él recorre las casas con su carretilla en busca del  hasta ahora codiciado hierro.

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