¿Es María?

Por Cristóbal Brooker | Dirigente político

A juzgar por los resultados de las últimas elecciones al parlamento nacional en los caños deltanos, María Marcano, en caso de darse el escenario de un cambio motivado por la propia Dra. Lizeta Hernández, es una fuerte contendora a la sucesión en la gobernación.

Elegida años atrás para ocupar el rol de alcaldesa de Tucupita, supo esperar una segunda oportunidad sin hacer aspavientos ni perjudicar el proceso revolucionario.

En aquella ocasión, meses antes de las elecciones, cuando todavía no se sabía quién sería el candidato o la candidata, la gobernadora le levantó la mano en una cena privada con directores del Ejecutivo y dijo: “esta es”.

Posteriormente, en vísperas del proceso hubo una contraorden y la mandataria se vio obligada a ceder en clara muestra de lealtad y obediencia revolucionarias, dejándola sola en sus pretensiones. Fuera del partido le tomó tiempo reivindicarse, haciéndolo en forma magistral, tanto que se ganó el derecho a ser diputada regional.

Haberla designado presidenta del CLEBEDA, puede ser la ratificación de lo dicho, un enorme voto de confianza en un año crucial para la revolución y el país.

Supervisar y aprobar los presupuestos del Estado, no es una tarea que se le asigna a cualquiera, solo a alguien de extrema confianza.

Es importante señalar, que es bien vista dentro del Buró y será la opción propuesta por el órgano decisorio del partido, la que prevalezca.

Por último, María tiene un punto discrecional a su favor, el disgusto de la gobernadora monaguense por razones que no vienen al caso, la favorece, y mientras más distante esté de aquel sector, más cercana estará de este.

Una de dos, si no es la gobernación, son los caños. Ya hizo su trabajo en el bajo Delta y el pueblo revolucionario lo ratificará.

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