Las instalaciones de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) en isla de Guara, estado Monagas, se encuentran en el más completo abandono.

Las que fueran estaciones experimentales del agro, y el mestizaje y enriquecimiento genético de animales, además de fincas productivas, perdieron su antiguo esplendor.

Con los nombres de Guarataro, Caimán, Guakuina y La Estación, acumulan más de 2.000 hectáreas.

Dotadas con equipos de alta tecnología, laboratorios de suelos, equipos de ordeño y comedores para el personal, fueron espacios de punta para el estimulo de la producción y el tan cacareado desarrollo endógeno “aguas abajo”.

En las mismas se practicaba la inseminación artificial, siendo pioneras –entre otros adelantos- en la instalación de ordeños mecánicos en la zona sur de Monagas y el estado Delta Amacuro.

Según un trabajador de la Corporación, en cada una laboraban entre 50 y 100 personas, con un elevado número de profesionales poseedores de un alto nivel de especialización.

La fuente, que por razones obvias no quiso identificarse, manifestó que pudieran quedar unos 300 o 400 animales, mayormente búfalos, al cuidado del escaso personal que permanece en cada estación. Sin atreverse a manejar números, estimó los rebaños originarios en más de 2.000 personas.

Ante la perspectiva de una Venezuela realmente productiva, tendrían un buen lugar para empezar.

 

 

 

 

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