La estafa más popular de los últimos años en Venezuela, muda de nombre más no de protagonistas, los perpetradores siguen siendo los mismos.

Si antes se hacían llamar María, ahora se nombran Ana, Petra, Rosa y Juana, entre otros.

Bajo el modus operandi de emplear un nombre común que perfectamente podría estar entre nuestros amigos y familiares, solicitan un cambio de divisas con carácter de urgencia para atender una operación médica.

A la persona desprevenida, que preste atención a la demanda y la ejecute, le será timada una cantidad importante en bolívares, ya que los dólares nunca serán entregados.

Muchos inocentes han “caído” al ser conmovidos por una supuesta afección que requiere de una intervención inmediata.

Valga la advertencia ante tan extendida actividad delictiva, cuya ruindad consiste en vulnerar nuestra voluntad y defensas afectando la sensibilidad, para quedarse con una importante suma de dinero. Guerra avisada

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