Habitantes de Los Guires y Janokojido.

En las poblaciones de Janokojido y los Güires  están distribuyendo agua sucia y con olor a pescado, este particular olor estaría impregnado en el tanque que utilizan los distribuidores que fueron identificados como trabajadores de la alcaldía del municipio Tucupita.

Ambas poblaciones están ubicadas a más de 30 minutos del centro de la ciudad. Son poblaciones rurales donde los servicios públicos han sido constantemente cuestionados.

Juana Palacios, habitante de Los Güires, hizo saber que esta agua ya está causando diarreas en la población infantil.

Ante la falta de agua apta para el consumo humano, se han visto obligados a usar agua del río Manamo, cuyo contenido de heces fecales son muy altas que sobrepasa en 10 mil unidades los límites establecidos para las aguas naturales en contacto con las personas.

En la actualidad más de 100 mil personas, solo en Tucupita están descargando aguas servidas diariamente al Manamo convirtiéndola en un escenario natural sin sus atributos habituales.

Este fenómeno inducido ha venido complicándose desde hace varias décadas con el cierre del caño Manamo – 1956 – cuando la CVG obstruyó el drenaje natural en un intento de evitar inundaciones y salvar una gran cantidad de plantaciones.

El  caño Manamo pasa justo a un lado de la capital deltana y se ha convertido en el desaguadero de varias entidades del oriente del país a través del Orinoco, aunado a ello los drenajes de aguas servidas de Tucupita terminan en aguas del Manamo elevando a niveles extraordinarios la contaminación de uno de los ríos más importantes de Delta Amacuro y de Venezuela por su salida hacia el Atlántico.

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