Este mes deberán vender «unas sillas»

La señora Miagualida Simoza ha estado vendiendo cuanto objeto de valor pueda para sobrevivir a la crisis. Vive junto a su hija que estudia en la UTD «Francisco Tamayo» de Tucupita. Su casa está en Santa Cruz: allí  han visto recrudecer sus condiciones monetarias.

Simoza ya ha vendido una desmalezadora y dos cauchos de su viejo auto, que no creen será reparado mientras vivan con hambre. Es así como han estado enfrentando la crisis. Ella es docente, pero hace rato ya dejó de mirar este ingreso como alternativa.

Recientemente vendió un decodificador de TV digital.  «Procuramos que ese dinero nos alcance todo el mes, el otro mes venderemos  unas sillas de madera.

Durante la Venezuela «rica»,  el ser docente le permitió adquirir una casa, un carro, equipar su hogar con todos los servicios y darse viajes de placer. Todo acabó hace 6 años.

Ahora desconocen cómo harán cuando ya no tengan otra cosa para vender. La opción sería viajar a Brasil, sin embargo, ninguna quiere irse. No a un destino incierto, por lo menos en Venezuela tienen un techo.

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