Por Rafael Rattia | diciembre 26, 2019

Por esas cosas realmente maravillosas que suceden en el abigarrado tráfago del mundo virtual, un conocido poeta argentino me pregunta, por la bandeja de mensajerìa privada del messenger del Facebook, que por qué habiendo una espantosa pobreza que alcanza a 87% de la población venezolana, la sociedad no ha logrado deponer u obligado a renunciar a Nicolàs Maduro?

Yo le respondo que la dictadura continental de corte neopopulista de Maduro tiene a su disposición un ejército extranjero de ocupación de màs de 60.000 cubanos disfrazados de “médicos”, “asesores pedagógicos”, “técnicos en telecomunicaciones”  infiltrados en los ministerios de la Defensa, Salud, Educación y en àreas sensiblemente estratégicas de comunicaciones, como la Cantv, Movilnet, Conatel espiando, grabando y husmeando las conversaciones privadas de los venezolanos, para luego usar las grabaciones como “pruebas” y “testimonios probatorios” contra los presos políticos acusados de “instigación al odio” y “traición a la patria”.

Además, le digo al poeta que me inquiere sobre el por qué los venezolanos tienen tanto miedo a luchar por su libertad, que la espantosa hegemonía polìtico-comunicacional está abierta y flagrantemente asesorada por los servicios secretos de inteligencia y contrainteligencia rusa, norcoreana, china y cubana. Que los servicios secretos de inteligencia y contrainteligencia de esos gobiernos tiránicos intervienen ilegalmente los equipos electrónicos de la ciudadanía para hacer “captures de pantalla” de comunicaciones privadas con fines de criminalizaciòn y judicializaciòn contra la disidencia polìtica interna en franca y abierta violación del tinglado jurídico y normativo constitucional y legal vigente. Que la obscena tiranía (gobierno de facto) que rige los destinos de los venezolanos tiene a 3 millones de milicianos combatientes revolucionarios uniformados y apertrechados con armas de guerra organizados en una ilegal milicia nacional bolivariana que opera como un ejército paramilitar absolutamente ideologizado y adoctrinado con burundanga ideológica extraña a la cultura polìtica del venezolano; amén de las  órdenes superiores que reciben los “colectivos de la muerte” para intervenir discrecionalmente en eventos polìticos-militares a que son convocados para repeler cualquier manifestación seria de protesta que devele el profundo carácter dictatorial-militar del régimen de facto.

Los tenebrosos “colectivos” son en Venezuela el equivalente de los tristemente célebres “tontons macoutes”, guardia pretoriana de aquella mítica dictadura haitiana de Francois Duvalier, conocido con el remoquete de Papá Doc. El escritor argentino me contesta que sabe de las ejecuciones extrajudiciales cometidas por ese horripilante esperpento llamado FAES y sus autorizadas órdenes de “disparar primero y averiguar despuès”.

Por supuesto que muchas cosas no se saben más allá de nuestras fronteras nacionales; la obscena hegemonía comunicacional “goebbeliana” de la dictadura revolucionaria del proletariado impide mediante planificados “black-out” que allende las fronteras externas el mundo sepa los horrores y crímenes que se cometen en la colonia penal en que el socialismo ha ido convirtiendo este remedo de país llamado Venezuela.

El terror revolucionario que recomendaba Vladimir Ulianov Lenìn en su “Qué hacer” es parte del ABC de la dictadura cìvico-militar ataviada de oropeles seudojurídicos por la espuria asamblea nacional constituyente auto investida de poder supuestamente supraconstitucionales.

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