La carencia de vehículos buses, comenzó a evidenciarse más por la cantidad de alumnos que hasta tardes horas de la noche aún aguardan por una cola, desde el centro de Tucupita, hasta los barrios adyacentes, informó el profesor universitario, José Aular.

Los cursantes  de diferentes instituciones educativas que viven en las periferias del casco central de Tucupita, son los más afectados, ya que deben lidiar con las horas picos en una realidad carente de transporte público.

La preocupación de Aular se sustenta en la carencia de un transporte exclusivo para estudiantes, “como en sus buenos tiempos”, añade. Los estudiantes de diferentes centros de formación deben madrugar para poder optar  por uno de los pocos autobuses de servicio público para intentar llegar temprano a clase.

La situación empeora para el retorno de los jóvenes, en medio de la oscuridad, cansancio y la inseguridad, algunos liceístas arriesgan sus vidas colgándose en el poco espacio de los autobuses, o en todo caso se lanzan a la aventura de pedir alguna cola.

Hasta el mes de marzo de 2015 se supo de la última protesta estudiantil protagonizada por los alumnos de la Escuela Técnica Agropecuaria de la capital deltana,  desde entonces, el último “bus amarillo” existente en la zona desapareció tras haberse incendiado.

De momento, el profesor José Aular insistió en la responsabilidad que debía tomar la dirigencia educativa en el Delta; habló de personalidades como Harry Junior y Amadis Lira.

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