Eudo Torres comparte con niños waraos durante un abordaje en el vertedero de basura en Tucupita.

Torres ya escuchaba radio Rumbos y al menos cinco emisoras radiales de la vecina isla Trinidad y Tobago, a sus 6 años de edad en su natal Nabasanuka. Se imaginaba todo un aparataje  detrás de su pequeño reproductor de AM, que funcionaba con baterías desechables. Él se acostaba en su chinchorro para oír un programa que se llamaba “sin bozal”.

Eudo Norberto Torres Moraleda nació en Nabasanuka en 1984, y sin pretender convertir este post en una biografía, es necesario conocer parte de lo que fue su vida antes de incursionar  en el mundo de la radio como narrador deportivo. Su comunidad natal está en la selva de Delta Amacuro, a unas cinco horas por vía fluvial desde Tucupita, la capital deltana.

Eudo Torres a la derecha junto a Joannes González.

Torres fue un chico inestable académicamente hablando. Fue expulsado de un colegio de religiosos Maristas que funcionaba en Santa Catalina, municipio Casacoima del estado Delta Amacuro. Él cursaba octavo grado en esa institución, lo sacaron- según alegó el coordinador- por haber besado a una chica; un beso que Eudo lamenta no haya ocurrido realmente. “Yo apenas era un chamito de 13 años, eran otros tiempos, pero lamento no haber besado a la chama, para que me botaran con gusto”.

En Santa Catalina escuchaba una radioemisora de Ciudad Guayana de nombre Turística,  cuyas ondas penetraban con facilidad al Delta. Le seguía gustando la radio.

Eudo tuvo que hacer su equipaje y despedirse de Santa Catalina. Ya Tucupita lo esperaba.  Una vez allí, estudió en el colegio privado María Natividad Herrera de Cotúa; ese centro educativo lo obligaba  a usar corbatas, un atuendo que Torres Moraleda siempre rechazó… Ni nunca se lo supo poner. Tras abandonar sus estudios, su familia decidió propinarle un “castigo” enviándolo a la Escuela Técnica Agropecuaria, ETA, de Tucupita: un instituto que era reconocido por incluir a estudiantes con conductas cuestionadas, pero Eudo tampoco se graduó aquí. Para lograrlo tuvo que pasar por el liceo Néstor Luis Pérez y finalmente obtener su título de bachiller a través del mecanismo de “parasistema” en el ahora desaparecido  colegio, “José Ayala Romero”.

Torres a la izquierda narra un juego de futbol de salón en el gimnasio cubierto de Tucupita.

Eudo Torres ahora es periodista egresado de la UBV, y aunque lo intentó en la Universidad Cecilio Acosta, los altos gastos evitaron que lo concretara a través de esa casa de estudios. Escribe poemas, forma parte de la directiva editorial del portal  de noticias Tanetanae.com, labora además como redactor para la agencia Radio Fe y Alegría Noticias Venezuela y es, hasta ahora, el primer y único narrador deportivo de la etnia indígena warao en Delta Amacuro.

Inicios en la radio

Eudo Torres tomó un autobús en Delfín Mendoza, la comunidad de Tucupita donde él vivía. Avanzó por el centro de la localidad, hasta estar más cerca de radio Fe y Alegría, una estación que sigue identificándolo por su cercanía a los indígenas waraos, una etnia originaria asentada al noreste de Venezuela, en el Delta del Orinoco.

Eudo Torres más al fondo de la gráfica y Francisco Pérez explica sobre algún tema en Puerto Ordaz.

Allí aguardó un tanto nervioso por el director de la radio, Francisco Pérez, un comunicador que egresó como politólogo de la Universidad Central de Venezuela, en Caracas, y que hasta el 2019 sigue entre indígenas waraos.

Eudo Torres le aseguró a Pérez su afinidad por hacer radio, y “Paco”, como también conocen al director general de radio Fe y Alegría Delta Amacuro, decidió ponerlo a prueba.

La primera prueba de fuego de Eudo Torres fue narrar un juego de futbol de salón en el gimnasio cubierto de Tucupita. Para eso contó con el acompañamiento de  Joannes “pimpa” González. Tenían que hacerlo con una grabadora de casette. De salir todo bien, este sería transmitido en diferido a través del dial 92.1 FM. Torres apenas tenía 17 años de edad.

Todo salió bien y Eudo logró escuchar su voz al aire, una emoción indescriptible realmente. Él recordó las narraciones del locutor Jesús Alberto Medina,

Eudo Torres a la izquierda.

Al año siguiente, cuando Torres Moraleda ya se había amoldado a las narraciones del futbol de salón, obtuvo el premio como “mejor narrador deportivo del año”. Ya en esta oportunidad tenía 18 años de edad.

Pero apenas comenzaba la aventura para el jovencito, quien se entregaría en cuerpo y alma como narrador oficial del equipo deltano “Tucanes del Delta”, un grupo de jugadores que intentó alzarse sin dinero alguno. Torres dio lo mejor de sí como narrador, pero tuvo que ver a su gente caer derrotada en la mayoría de las ocasiones.  Toda la comisión de jugadores, narrador y directiva de Tucanes, pasaron hambre, viajaron durante largas horas en autobuses incómodos y hasta llegaron a dormir en el piso.

“Como narrador me entregué de lleno a Tucanes, fue con ese equipo que decidí vivir los sinsabores de un equipo que era 100% deltano y sin recursos, allí aprendí a apoyar a los más débiles y me entregué a pesar de que los pagos apenas eran incentivos”, cuenta Torres.

Pero así como “Tucanes del Delta” lo llenó como narrador, Eudo Torres se ha visto decepcionado con otros equipos. Con “Delta te  Quiero” por ejemplo; un team que lamenta no haya obtenido grandes logros a pesar de contar con todo el recurso económico, el aparataje comunicacional y político de fondo.

Eudo Torres narra junto a su nuevo comentarista Exiober Medina.

Eudo Torres es de los comunicadores que “dice las cosas cuando tiene que decirlas sin miedo”, y es por eso que, como narrador, afirma que Delta te Quiero ha sido una de sus grandes decepciones, un  equipo con el que no se  siente identificado, ni lo llena.

El narrador indígena considera que  un comunicador social no debe doblegarse ante intereses políticos, solo debe estar abierto a ceñirse a su labor con responsabilidad y seriedad. Para que un narrador deportivo sea reconocido y también respetado, debe estar involucrado, entregado con pasión al trabajo. “Debe haber corazón, contrariamente, ese equipo  terminaría decepcionando”.

Eudo Torres es de los que piensa que debe haber sinergia entre un equipo y un narrador, cuando éste es contratado para así hacerlo.

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