El rumor sobre el presunto cosimiento de la boca de Adrián Martínez, la víctima encontrada en las cercanías del hospital Dr. Luis Razetti de Tucupita,  es totalmente falso.

Así lo manifestó a este medio un funcionario policial que pidió no ser identificado: “su boca estaba abierta, no presentaba ningún tipo de sutura en los labios”.

El cuerpo de Martínez fue hallado en un área semioculta, que ofrece resguardo y protección a quienes pretenden esconderse para cometer un delito.

Por la posición del cuerpo y en particular de las manos, se presume que ataron sus extremidades superiores antes de asesinarlo.

Se le trasladó en una furgoneta del Cicpc sobre las 7 am, se supone que tenía varias horas muerto. Lo llevaron a San Félix, estado Bolívar, donde se le practicó la patología correspondiente a ese tipo de casos producto de hechos de violencia.

Según un familiar, aparte de vender regularmente café en las instalaciones de la entidad hospitalaria, habría sido contratado como camillero de la misma.

Su naturaleza de hombre trabajador y productivo, pudo haber atraído a sus homicidas pensando que podían robarle dinero.

También pudieron confundirlo con otra persona ocasionándole la muerte. Los investigadores no descartan ninguna opción.

Martínez falleció en plena juventud, cuando lo mejor de la vida estaba por llegar. Le quedan pequeños deudos cuyo destino quedó marcado para siempre.

Sus familiares lo lloran, mientras los asesinos permanecen en libertad. El pueblo clama por justicia.

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