Familiares de Julián Alberto Barrera Márquez (+) exigen que su muerte sea investigada

Julián Alberto Barrera Márquez cumplió el 2 de enero 20 años. Sin antecedente alguno, podría decirse que era un buen muchacho.

A punto de recobrar su libertad, perdió la vida en un confuso incidente.

En la causa que se le seguía está incluida su pareja, una joven embarazada de 7 meses, recluida actualmente en el comando de policía del estado.

Su abogado defensor pugnó por demostrar que era un pasajero más y no un traficante de personas, como se quiso decir. Un evento coyuntural, el suceso de Güiria, pudo haber influido en la oficiosidad de la justicia, atrasando un poco sus términos.

Con una hermana en Trinidad, había decidido hacer el viaje y procurar un mejor futuro para su familia, cerca de agrandarse con el bebé por nacer. El salario de distinguido no era suficiente.

En ese trance, en un sector del centro de retención y resguardo Guasina, denominado población, aparentemente seguro para un exfuncionario de la GNB, a alguien supuestamente se le escapó el disparo que arruinó su vida.

Desde ese momento hasta el último suspiro, todo fue confusión y pérdida paulatina del conocimiento. Se desconoce la profundidad del daño cerebral, aun cuando cabe suponer que la conciencia se nubló y no pudo pensar ni recordar; mejor así, fue menor el sufrimiento.

Sus familiares exigen celeridad y probidad en las investigaciones.

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