Comunicado escrito por la familia

Sic.

La familia Mosqueda Gascón se hace esta interrogante debido a que han transcurrido menos de 2 años de la trágica desaparición física de nuestra hija Yudetzi Mosqueda Gascón, quien contaba con 25 años de edad cuando le fue arrebatada la vida a manos de su esposo.

Cabe recordar que este horrendo crimen sucedió en la comunidad de Paloma, Tucupita,  cuando la joven fue citada por el ciudadano Rommel Requena, del cual se encontraba separada para el momento, y sabrá Dios bajo que artimaña logró citarla y convencerla para que acudiera a la casa de su familia, donde la secuestro y procedió a asesinarla de manera cruel, desalmada y sin ningún tipo de escrúpulos.

Con este ginecocidio dejó huérfana a dos niñas de 2 y 8 años de edad, por lo que es increíble, pero cierto y verdadero, que ya el homicida de esta madre, está en la calle y que, presuntamente, porque le fue dada una medida humanitaria, entonces cabe preguntarse a las autoridades: si hay que respetar los derechos del homicida, ¿dónde quedan los derechos a la vida y a la No Violencia que están garantizada en la Constitución de la República y en la Ley Orgánica de la Mujer a una vida libre de Violencia?

Por tal motivo, los familiares hacen un llamado a la Fiscalía Segunda del Ministerio Público, a ejecutar las investigaciones y acciones necesarias a fin de que se haga justicia, en este caso tan repudiable que conmocionó a toda la comunidad donde residía la víctima, así como a toda la colectividad deltana por lo dantesco y brutal del hecho.

En tal sentido, la familia clama y solicita a las autoridades del circuito Judicial Penal del Estado, justicia con equidad como establecen las leyes, y a los jueces encargados de administrarla, a ponerse una mano en el corazón y la otra en la conciencia para que a la hora de brindar beneficios a delincuentes tan peligrosos, piensen que es su deber y obligación encargarse de velar que se ejecuten y cumplan las penas establecidas en los juicios, con respeto y observancia de Derechos Fundamentales de esta joven deltana, que perdió su vida en mano de un vil e inclemente violento.

¡Por el respeto a la vida, no a la impunidad!

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