Al menos, doce familias de aborígenes waraos han emigrado hacia Brasil durante el primer mes de 2018, y se han radicado en la frontera entre Brasil y Venezuela, la concentración masiva ocurre en Pacaraima, en el estado fronterizo de Roraima, en una zona para refugiados que han habilitados varias organizaciones internacionales.

La crisis que azota al país es el factor común en el creciente número de indígenas que se movilizan desde el delta de Orinoco hasta al país amazónico.

Se conoce que los primeros éxodos ocurrieron en 1994, después de una contaminación sin precedentes del agua que trajo consigo la epidemia de la cólera, este fenómeno obligó a los waraos a desplazarse desde sus comunidades en lo profundo de la selva hacia ciudades como Tucupita, Barrancas y Ciudad Guyana.

A diferencia de los ocurrido en 1994, la movilización de los últimos años han sido protagonizados por un porcentaje mayor de waraos radicados en las ciudades, y en el 2018, los registros que se manejan, son exclusivamente de aquellos que ya vivían en Tucupita, inclusive con residencia fija otorgada por el gobierno venezolano.

Aunque no hay cifras exactas, se presume que más de 3.000 indígenas venezolanos han cruzado la frontera, y recientemente confirmaron que no se trata únicamente del éxodo de aborígenes deltanos, sino de todo el territorio nacional.

Kariñas, Waraos, Yekuanas, Chaima, Vaniba, Piapoco, y Sanemá, son algunos de los originarios que han sido registrados en los censos, con una tendencia al aumento en el último trimestre del año 2017.

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