Lizetica arriba a un año más de vida.

Para muchos, después del medio siglo viene la ralentización del ritmo vital, la última curva del calendario, la tercera y definitiva edad del hombre, para la doctora es simplemente un parteaguas que divide el antes y el después de la medicina, el antes y el después del poder, el antes y el después de una y otra Lizeta.

El antes y el después de la Lizeta que vio la vida desde la óptica de la medicina, y ahora la ve desde la perspectiva del que tiene, no una,  sino miles de vidas en las manos.

El antes y el después de una Lizeta que vio la salud desde la posición del médico que cura y del galeno que ausculta cadáveres –es médico forense-, y que ahora la ve desde la lente del administrador público, para quien la salud es poco más que un presupuesto y un ejército de funcionarios.

El antes y el después de una Lizeta que insiste en mirar el vaso medio lleno, y que  aún se pregunta por qué muy pocas cosas han salido como ella querría que salieran.

Lizeta a sus cincuenta y algo está más allá del bien y del mal, superó una irreversible frontera y se encarnó en el poder, ya no es Lizeta y sus circunstancias, es Lizeta y el Delta.

En este cumpleaños, a quien como ella le corresponda una responsabilidad tan encumbrada, solo le resta pedir lo mismo que todos pedimos, que la situación se corrija y vivamos mejor.

En esta fecha festiva le deseamos lo mismo que ella desea a raudales, que la economía se reactive y nuestras necesidades se satisfagan; créanlo o no, Lizeta es menos libre que cualquiera de nosotros, y padece tanto como usted o como yo.

 

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