Al director de Desarrollo Social de la gobernación del estado Delta Amacuro, le adelantaron el regalo tres semanas atrás.

Por obra y gracia de la rectora del poder Ejecutivo, fue incluido en una lista en la que todos querrían estar.

No lo solicitó, sin embargo, aunque no lo pidiera es un obsequio soñado.

Muchos pactarían con fuerzas oscuras para estar incluidos, muchos harían pactos de sangre para conseguirlo, y al muchacho de parque Libertad, vecino de Loa, le vino de familia, en reconocimiento a sus raíces, a su preparación y a su buena voluntad.

El próximo presente no se lo hará ya la gobernadora, se lo tendrá que hacer una entidad mucho más grande e influyente, la depositaria de todos los poderes, la voluntad popular.

Solo un obstáculo se interpone en el camino de ese segundo y definitivo sueño, alguien que aspira atravesarse en un destino trazado por las estrellas y al que Francisco, en buena lid, procurará derrotar. Solo uno.

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