Fundación para Adictos Vida Abundante, un sueño que no debió terminar (+fotos)

Camino a la comunidad de Ceiba Mocha, en la troncal campesina que conduce a La Horqueta, en la parroquia Virgen del Valle, permanecen los vestigios de lo que fuera la Fundación para Adictos Vida Abundante.

Despojada de puertas y ventanas, con sus alrededores enmontados, desolada y triste, descascarada y ruinosa, representa el proyecto más ambicioso desde la perspectiva del combate a las adicciones, que haya existido en el Delta.

Una encomiable idea, que incluía la creación de una colonia agrícola, la conformación de un espacio de redención personal a través de ejercicios espirituales y el combate frontal a las drogas, con base en un reforzamiento de grupo en el que todos debían apoyarse y hacer coraza ante un enemigo común.

Lo costoso de la iniciativa, las dificultades encarnadas en la logística debido a la distancia y al cada vez mayor número de personas ingresadas, el tímido apoyo público y las amenazas del entorno representadas en los propagadores del vicio, que siempre se confabulan para destruir proyectos tan hermosos, hicieron el resto.

Su nombre permanece incólume en las paredes y las estructuras se sostienen firmes a pesar del tiempo transcurrido desde que cesó actividades, como en espera de que alguien retome la causa.

Una obra del pastor Jesús “Chuma” Hidalgo, que mereció mejor suerte.

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