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La denuncia que recibimos en FUNDERVIDA es alarmante y criminal. Una organización criminal dedicada al secuestro de niños para su aberración y explotación. Convencen a madres para que sus hijos puedan disfrutar de vacaciones en otras ciudades del país. En este caso la víctima fue la madre indígena María Bermúdez, madre humilde, analfabeta con 4 hijos. El señor Esniwer José Yepez C.I. 24.339.397, trató de convencerla de llevarse 3 niños de vacaciones. La madre no lo permitió, pero aceptó que fuera uno y la maldición recayó sobre Leonardo Sánchez Bermúdez de 7 años.

Le tramitaron el permiso de viaje por la Notaria de Tucupita de manera extraña, porque lo normal es el Consejo de Protección. Pero lo grave es que elaboran dos permisos de viaje para el día 13/5/2019 con la ruta de Tucupita-San Felix-Caracas- Barquisimeto. y otro para el mismo día con la ruta Tucupita-San Félix-Santa Elena de Uairen-Manao, y en barco al Monte Grosso.

Al no saber leer la indígena le leen el permiso a Barquisimeto y le dicen que tiene que firmar el original y la copia, resultando que estaba firmando los dos originales. Después de 4 meses de la desaparición de Leonardo, la madre indígena desesperada nos lleva la denuncia a FUNDERVIDA. Se coloca la denuncia ante la Fiscalía, e iniciamos todo el proceso de investigación y damos con la ubicación de Leonardo, en Mato Grosso, Brasil.

El niño era utilizado como esclavo, pordiosero, y víctima de abuso sexual. La organización al verse descubierta se muda para Cuiba, Brasil, donde Leonardo es rescatado por las autoridades brasileras. Es alojado en un Hogar Abrigo, pero el secuestrador queda libre.

Al contactar a los asesores tutelares y el juez de Brasil, se nos informa que Leonardo está siendo atendido integralmente en especial en lo psicológico, ya que el daño es muy grave por el proceso de explotación y abuso que fue sometido.

Ya Leonardo tiene 6 meses en el refugio y al cumplir 8 meses es trasladado a otro centro de adopción. Se podrán imaginar lo destrozada que esta la madre indígena al conocer esta noticia. Y sabiendo que esta madre no tiene recursos económicos ni de preparación para atender este proceso por sí sola. Debemos hacer un gran esfuerzo humanitario y confiar en que las organizaciones de Derechos Humanos y Protectores de la Niñez, ubicados en la frontera Venezuela-Brasil y los asesores jurídicos de nuestra Embajada en Brasil, no permitan que esa madre indígena pierda a su hijo.

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