Paseo Manamo de Tucupita. Imagen ilustrativa al confinamiento / Tanetanae.com.

Varios adultos mayores están afectados en Tucupita porque el pago de sus pensiones no es suficiente para cubrir los gastos. Ellos aseguran que, la comida, así como los medicamentos, están «incomprables».

Julio Morales es un adulto mayor que padece de hipertensión y artritis. Desde el año pasado no ha recibido atención médica. Tampoco ha logrado comprar sus medicamentos con frecuencia, porque están muy caros.

Morales vive en la comunidad de Coporito, un sector que está más al sur de Tucupita y que ahora está aislada por ser considerada un potencial foco para contagios por Covid-19. Esta realidad castiga más al abuelo, porque no puede adquirir los fármacos.

Aunque él percibe una pensión por el Estado venezolano, este ingreso no le alcanza para adquirir un Bisoprolol y un Biotalol, las medicinas que lo ayudan a sobrellevar sus dolores intensos.

«Yo busco en las farmacias las medicinas que tomo, pero qué va, están incomprables», lamentó.

Julio Morales reveló que, hace 15 días, pudo comprar un medicamento para la artritis en 430 mil Bs. No obstante, cuando volvió a ir a la misma farmacia por esta medicina, ya superaba el millón de bolívares.

Julio Morales acotó además que  él y otros abuelos con hipertensión, recibían atención médica en el Centro de Rehabilitación Integral (CRI) ubicado  en Delfín Mendoza, pero desde el año pasado, dejaron de atenderlo en este espacio sanitario.

«Ahorita estamos viviendo la ley del más fuerte», dijo Julio Morales, desde su aislada Coporito.

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