Edinson Lárez | Foto de J. N.

Edinson Lárez, es un joven deltano que, a pesar de poseer un cargo a través de un estamento oficial, este sabe que tiene que recurrir a una responsabilidad extra para sumar los ingresos monetarios. Lo hace así vendiendo “capullitos”, una especie de chupetas caseras.

Lárez explica que cumple con su  trabajo gubernamental de medio tiempo, el resto del día sale a las calles de Tucupita para sacar provecho como comerciante ambulante.

A veces su trabajo con el gobierno presenta retrasos, y es cuando él aprovecha esta coyuntura para salir de su casa a las 6 am, hasta las 6 pm. Todo el día vendiendo capullitos.

Una buena jornada supone haber vendido 100 capullitos, pero además revela que comercializa tostones de plátanos. Al final del día, solo le resta contar el dinero hecho.

De esa manera ha logrado mitigar la hambruna por la que atravesaba junto a su esposa e hijo.  Admite que no le va como le gustaría, pero “echarse a morir” sería más devastador.

“No hay que echarse a morir, hay que trabajar, hay que echar pa’ lante, así anima Edinson Lárez.

Si logras verlo en la calle, prueba uno de sus capullitos.

 

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