IMAGEN DE REFERENCIA / Foto: archivo.

Fabiola Rojas se vale de la fuerza de Dios para seguir adelante “día a día”. Saliendo y trabajando fuerte en las calles, puede ver más dinero del que percibe a través de la gobernación de Delta Amacuro. Ella tiene cinco meses vendiendo helados caseros y bofló en Tucupita.

Rojas vive con su familia en Villa Rosa, un sector al norte de Tucupita. No conoce lo que en Venezuela se conoce como, “la flojera”. A las seis de la mañana de cada día, ya está elaborando los bofló (un pan dulce de color oscuro). A veces los hace en la noche previa a la venta.

Fabiola dice “redondear” (completar, en Venezuela)  sus ingresos con estas ventas callejeras. Trabaja para la gobernación del estado Delta Amacuro, pero  este ingreso monetario es insuficiente, por lo que ha redoblado sus esfuerzos para hacerle frente a la coyuntura de Venezuela.

“Nos sustentamos con la ayuda de Dios, y con la ayuda del trabajo que tengo”, aseguró la madre.

Para poder llegar al centro de Tucupita, Fabiola toma una unidad autobusera. Al rato ya está en la plaza Bolívar de la localidad, vendiendo sus bofló y tetas.

Su inspiración para seguir adelante, es la fuerza que le ofrece Dios. Se ha regocijado en el ser supremo para enfrentar la crisis del país petrolero.

“Hay que seguir avanzando, porque si miramos atrás, imagínate, nos quedamos sin nada”, afirmó Fabiola Rojas.

Fabiola Rojas asegura que, de no haber iniciado sus propias ventas, la crisis los habría devorado mientras hubieren estado de brazos cruzados.

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