Romel Flores en la gráfica a la derecha y de franela gris / Tanetanae.com.

Romel Flores se dedica a la venta de chicha en el centro de Tucupita junto a su esposa, desde hace seis meses. Sale todos los días de su casa a buscar el pan de cada día.

El señor Flores era dueño de una carnicería que estaba en la calle San Cristóbal, pero la crisis devoró sus sueños, pero asegura que la coyuntura no podrá con la fe que le tiene a Dios, a quien le agradece las bendiciones porque lo inspiran a diario.

Tuvo que cerrar su comercio hace  más de 5 años, sin embargo, no desmayó; actualmente tiene un nuevo negocio.

Con un termo amarillo y una carrucha verde, camina desde la comunidad de Deltaven hasta el centro de Tucupita para expender su producto; un recorrido en el que  se demora hasta 25 minutos.

Romel Floresatraviesa largas horas vendiendo chicha en la plaza Bolívar de Tucupita. Sale de su casa a las 8:30 de la mañana y retorna entre las 3:00 o 4:00 de la tarde.

Durante la jornada diaria, puede adquirir el pan de cada día. Compra carne o pollo y vuelve  a hacer un inventario para seguir haciéndole frente a la crisis con trabajo.

Él tiene 54 años de edad y además de vender chicha, nutre su fe pastoreando una iglesia evangélica que está en su propia casa.

No desmayar y tener fe en Dios, es lo que recomienda el deltano Romel Flores, quien  no se rinde en crisis.

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