Foto: archivo.

Carla Rivas es mamá de tres niñas. Vive junto a su esposo, en Villa Rosa, al  norte de Tucupita.

Ella es adscrita a la nómina de gobernación del estado Delta Amacuro. Percibe un salario que, según ella, “no alcanza para nada”.

Por eso decidió vender confiterías. Ahora el ingreso monetario se ha duplicado, trata de que su familia tenga el plato de comida en su mesa,  tres veces al día.

Sus ventas han permitido un mejor ingreso. Ella revela que con la ganancia, puede comprar: arroz, pasta, harina de maíz y de trigo, y otros rubros alimentarios.

Ella agradece a Dios por su pequeño negocio, y que, “afortunadamente”, todos los días son buenos.

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