Foto de catai.es

Navegando por el Caño Cocuina desde la población de La Horqueta, Tucupita, a unas dos horas, siguiendo el curso de agua, se anunciarán las proximidades del Atlántico Meridional.  Ya en la desembocadura del Caño sobre la mar, girando hacia la izquierda, al  Norte, costeando en dirección hacia la Población de Pedernales, a los pocos minutos, a lo lejos, se avistarán las copas de unos árboles sobresaliendo por entre la espesura de las arboledas,  formadas estas, por extensos manglares.  Son los mangles gigantes de esta parte de la costa deltana.  Gigantes de unos 15 metros o más.  Especie única en el mundo, según los expertos.  Estar cerca de ellos  no dejará de producir una inenarrable impresión de inesperada sorpresa. Señoriales, imponentes.  Es el Rizófora mangle o mangle rojo como se conocen popularmente.  Ahí están.  Un tanto desconocidos por los propios Deltanos.  Pero ahí están. Centinelas del Atlántico, cumpliendo con su labor más importante: Proteger con sus imponentes y ramificadas raíces la población de alevines en proceso de desarrollo,  que en su momento volverán al Atlántico a continuar  el dramático proceso de ir para regresar ya adultos a desovar  en el mismo espacio, en el mismo sito de donde en su momento salieron. De este lugar de encuentro del río con el  mar, El Atlántico Meridional.

Tucupita, 19/06/15

Dámaso Pérez S

04148548722/ damasops12@gmail.com

 

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