Gilberto Cotúa se niega a creer.

El peso de la verdad familiar, con su escudo de armas fundamentado en la justicia, la honradez y el trabajo, le indica que la inculpación pública a que ha sido sometido un sobrino y una amiga, casi hermana, carece de fundamento.

No le basta con lo que el Cicpc dice, necesita ver, palpar el santo, observar la pelambre del animal en la mano, y no tan solo opiniones y aseveraciones, cimentadas en fango de pantano.

Esa herida abierta que padece el colectivo deltano, sigue abriéndose, los Cotúa en pleno alzan su voz y se niegan en redondo a validar la trama que enjauló a dos seres queridos, arrancándoselos de las manos.

Dice Gilberto, y así finaliza la entrevista que aun no comienza, a Elina la están matando dos veces, sepa por qué.

1.- Con base en el conocimiento que tienes del muchacho al que acusan como autor intelectual del homicidio de tu hermana, ¿crees que pueda ser responsable de los cargos que se le imputan?

G.C.: Bueno, nosotros somos una familia muy numerosa, de diferentes criterios, diferentes formaciones, todos estamos conectados y hemos manejado opiniones diferentes, yo en particular no creo que ese muchacho haya cometido esa falta tan grave, él es una persona que ha contado siempre con toditos nosotros y como él lo dijo, orgulloso de su madre que le dio la familia, le dio la formación profesional que tiene, que le dio todo lo que él tiene, el apoyo moral y espiritual que él ha tenido, porque su mama biológica nunca lo apoyo y él se integró a nuestra familia y sigue siendo “javielito”, se llama Alberto pero, nosotros lo llamamos así.

No hemos admitido, aunque hemos dejado la posibilidad viva, que si en el fondo las cosas, si es tan experto y nos engañó, lo que sea, él pagará su culpa, pero, así no.

En toda la familia con el que él se relaciona constantemente fuera del país y los que están acá en Venezuela, todos le brindan el apoyo porque es incapaz de eso, conocemos su contextura espiritual.

2.- ¿En la primera audiencia hubo elementos determinantes, que pudieran hacerte creer que efectivamente él fue el responsable?

G.C.: No, el acta que estuvo presente allí y que fue soportada por la juez, carecía de todo elemento probatorio. Fue elaborado bajo presión, bajo torturas, a ese muchacho le colocaron una bolsa de plástico en su cabeza, y una soga en el cuello, para que firmara algo que él no sabía que estaba allí y él nos confesó a través de uno de sus abogados que él había firmado para salvar su vida, pero que él, en la audiencia, en la presentación, fue valiente para decir “soy inocente, a mi madre le debo toda mi vida, yo sería incapaz de actuar así, estoy orgulloso de mi mamá”, entonces, cuando lo inculpan, yo soy uno de los sorprendidos.

3.- ¿Has logrado conversar con él, y si lo has hecho, que te ha expresado?

G.C.: Nosotros lo hemos visitado a él en la reclusión, nos hemos dado un abrazo de verdad, ese abrazo que uno conoce, sincero, sentimental, el llamarnos tio/sobrino, identificarnos, yo le pregunte algunas cosas y él me la contesto con firmeza, ¿hijo, creemos en tu inocencia? Tío, cuente conmigo, que soy inocente y lo voy a demostrar, he aguantado mucha tortura y la seguiré aguantando para salir de esto.

4.-  Respecto a los tres autores materiales, ¿se sabe quiénes son?

G.C.: Se habló de un numero de tres personas, ellos acusan a la dama de haber contratado a tres personas y ella nunca lo dijo, manifestó ser inocente y se negó a declarar, diciendo que lo haría solo si tuviera un abogado delante y eso no ocurrió.

Ese número de tres quedó en el ambiente a raíz de la declaración de una presunta testigo que habría visto a Elina con tres personas, y parece que de eso se pegaron, pero no hay nada que lo pruebe o reafirme, parecen solo conjeturas.

5.- ¿Has visto algún tipo de relación cómplice entre las dos personas detenidas como para pensar que pudieran estar involucrados en un hecho de tal magnitud?

G.C.: Realmente como familia mantenemos una relación estrecha, todos, hermanos, tíos, sobrinos, todos los años realizamos un encuentro familiar al que acudimos. Es una relación muy armónica, pero de allí a que se confabulen para delinquir y se pongan de acuerdo, no es fácil.

Somos 10 hermanos profesionales hechos por María Natividad y Antonio Cotúa, todos o casi todos, con excepción de una hermana que está en Maracay, hemos venido al Delta a darle nuestro aporte este pueblo. Como familia, nos suceden estas cosas y como familia las estamos afrontando.

6.- ¿Qué le pedirías al Cicpc?

G.C.: Al Cicpc yo le pido que concrete un poco más las investigaciones. No estamos pidiendo celeridad, estamos pidiendo sensatez, honestidad, claridad y la verdad, que se diga la verdad.

Estamos hablando de un caso que repercute mucho en el colectivo deltano, el caso la doctora Cotúa, que es una persona a la que todo el mundo aprecia. Es necesario que se empeñen en la búsqueda de la verdad, tuvo que venir una comisión de afuera, para ofrecer un resultado que no tiene asidero y se cae por su peso, ¿por qué los Cicpc de aquí no aclaran esto?, ¿por qué no revisan las cámaras?, ¿por qué no se emplean a fondo?

Estas personas no son culpables, lo hemos discutido con toda la familia, estamos repartidos por el mundo, todos están conectados y nadie se lo cree. Ese muchacho fue criado en el mismo ambiente de dos hermanos, una que está en los Estados Unidos y otro en España, y que no son capaces de matar una mosca.

Hay que poner un poquito de orden en esto, no es posible que señalen a dos presuntos culpables y den el caso por cerrado.

Yo dije y me veo obligado a repetir, a Elina la mataron y la están volviendo a matar.

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