Hace unos 16 años, Gilberto Mendoza Jr, el actual presidente de la AMB, estuvo enamorado en Tucupita.

Se vino en un periodo vacacional a la Sultana del Mánamo, atraído por una joven de calle Delta, que deslumbraba con su belleza.

De aquella romántica visita quedó un agridulce recuerdo, el Junior fue detenido en el paseo malecón Mánamo, luego de un altercado protagonizado por su compañero de farra, el popular José Luis “Chogui” Rincones, al que salió a defender.

La riña, sin mayores consecuencias, tuvo un desenlace inesperado cuando fueron detenidos por funcionarios de la policía del estado y recluidos en la sede de la comandancia en calle Amacuro.

“Chogui” recuerda siempre que hasta pensaron en escapar saltando el paredón posterior de la sede policial. Querían continuar la rumba y dos princesas los esperaban afuera.

Gilberto, visiblemente molesto y un tanto excedido de tragos, protestó vehementemente la detención amenazando con exponer lo sucedido a medios de comunicación nacionales e internacionales.

La situación ameritó la intervención de la gobernadora Yelitza Santaella, quien al conocer la levedad de la causa y la magnitud del personaje, optó por intervenir sugiriendo que bastante vergüenza le habían hecho pasar.

La mandataria quiso evitarse mayores disgustos y la necesidad de brindar declaraciones que trajesen polémica, solicitando que lo liberaran en forma inmediata.

Al cabo de un tiempo se rompió el amor y Gilberto Jr. no vino más a Tucupita. En 2016, a la muerte de su padre asumió la presidencia formal de la AMB, cuyas responsabilidades había ido manejando desde que su progenitor enfermara, pináculo en el que se mantiene y en el que previsiblemente se sostendrá largo tiempo.

“Chogui” continúa siendo su amigo y la hermosa joven no sabe lo que se perdió, como mínimo habría recorrido el mundo de la mano de su enamorado.

El boxeo en el Delta hubiera ganado mucho, lástima que su vinculo con nosotros terminó siendo una anécdota y un corazón roto.

 

 

 

 

 

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