GNB rescata ejemplar de cunaguaro en comunidad pedernaleña

Funcionarios militares adscritos a la GNB y especializados en Guardería Ambiental, rescataron un cunaguaro en el municipio Pedernales, Delta Amacuro. Se pudo conocer que el felino se encontraba en manos de unos indígenas en una comunidad del municipio antes mencionado.

El rescate fue llevado por parte del Ptte. Carlos Sánchez Molina, Jefe de la Coordinación Estadal de Guardería Ambiental, quien expresó que siguiendo las instrucciones del G/B. Pedro José García Comandante de la Zona Nº 61 de la GNB,  impartió una charla en la comunidad exponiendo el porqué no se podía tener esa especie en cautiverio ya que se encuentra en peligro de extinción.

Se pudo conocer que una vez rescatado el animal se puso bajo la custodia de la Unidad Territorial para el Ecosocialismo, donde fue chequeado por el Dr. Henry Rodulfo, veterinario del INSAI, quien verificó su buen estado de salud para posteriormente liberarlo en su habitad natural.

Se conoció que el felino iba a ser vendido a ciudadanos extranjeros para sacarlo fuera del territorio venezolano.

Es importante resaltar que esta especie está vedada en todo el territorio nacional bajo resolución N° 95 MARN de fecha 28 de noviembre de 1979, y en la actualidad se encuentra en peligro de extinción por la cacería indiscriminada por parte del hombre.

Características del cunaguaro (Libro Rojo)

Es el felino de mayor tamaño del género Leopardus, conformado por los pequeños gatos manchados de América. Alcanza entre 40 y 45 cm de alto, con una longitud desde la cabeza hasta la base de la cola entre 70 y 100 cm. Las hembras son más pequeñas que los machos, pesando de 9 a 9,4 kg y entre 10 y 12 kg, respectivamente. La cola mide 27 a 45 cm, siendo ésta menos larga que su pata trasera

Leopardus pardalis es su nombre científico y se distribuye ampliamente desde el sur de los Estados Unidos, hasta el norte de Argentina, incluyendo Trinidad e isla de Margarita en Venezuela.

Se considera uno de los felinos más comunes, pudiendo habitar áreas intervenidas, como bosques secundarios y ecotonos, incluso cerca de áreas con actividad humana.

Sin embargo, la escasa información disponible en el país sobre su distribución y ecología, limita la evaluación de su estado de conservación. Al norte del Orinoco, las intensas y constantes presiones antrópicas generadas por la creciente actividad humana desarrollada en la región, pudieran estar provocando la disminución y aislamiento de sus poblaciones. Por tanto, la situación de amenaza de L. pardalis pseudopardalis pudiera ser crítica, principalmente en Perijá, al sur del lago de Maracaibo, los Andes, la cordillera de La Costa e isla de Margarita.

Hasta principios de 1980, la cacería comercial de Leopardus pardalis por su piel fue una actividad muy generalizada, siendo uno de los gatos manchados con mayor presión de caza por parte de la industria peletera.

En Venezuela, esa actividad con fines comerciales fue muy intensa en los llanos, Zulia, Falcón, Yaracuy y Bolívar, reportándose más de 2500 pieles exportadas por año a Estados Unidos entre 1968 y 1970, lo cual debe haber producido una drástica reducción en sus poblaciones poniendo a esta especie en el libro rojo donde se encuentran todos los animales con la denominación (en peligro de extinción).

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