Una crisis sin precedentes se cierne sobre los medios de comunicación deltanos, más de la mitad ha dejado de transmitir, circular, publicar o sencillamente se ha resignado a esperar que alguien le compre los equipos, dando por clausurado el sueño de toda una vida.

La situación es poco menos que caótica, dos emisoras permanecen sin señal, Deltanisima 89.1 FM y Ritmo 100.9 FM, debido a equipos dañados, cuyos costos de reparación son muy elevados; tres estaciones funcionan a media máquina, con la potencia de transmisión reducida a un tercio o a un cuarto de la potencia original: Fe y Alegría 92.1 FM, Orinoco 92.9 FM y Oceánica 98.5 FM, con escasas posibilidades de restituirla en virtud del desgaste y daños acumulados de sus aparatos electrónicos; La Sureña del Delta 89.9 FM, funciona en sus espacios a fuerza de ventilador, algo totalmente contraproducente en el caso de componentes que requieren de mucha refrigeración; Okey 104.9 FM fue objeto de un oneroso hurto recientemente; las tres televisoras regionales se valen de una sola cámara para grabar los videos que saldrán al aire: Tucupita TV, TV Delta y Kaina TV; los dos impresos, El Periódico del Delta y Notidiario, hace mucho que no circulan por falta de papel; los medios digitales han ido paulatinamente cerrando, TucupitaToday.com y TucupitaDigital.com, tienen rato que no logran pagar sus servidores ante la falta de anunciantes, si es difícil conseguir publicidad radiofónica o televisiva, lo es más obtenerla en formato digital; a Visión 96.5 FM, el pasado año se le vino abajo la antena, trabajando con un parapeto de estructura.

En función de ello, la gobernadora Lizeta Hernández se ha impuesto la tarea de ir rescatándolos con la venta de bolsas de comida para sus trabajadores, ofreciendo la posibilidad de adquirir uno que otro equipo de refrigeración cuando la situación sea insostenible, acudiendo al préstamo de personal cuando sea imposible cubrir los avances o guardias nocturnas y de fines de semana, y planteando los pagos trimestrales de la publicidad del sector público, que antes se efectuaba de semestre en semestre.

La cruzada que bien pudiera llamarse “Misión Rescate”, se agradece en estos tiempos que corren donde los medios están entre los primeros caídos de una crisis que no les permite levantar cabeza.

Contaba el director de una TV local que recientemente un sabelotodo de esos que abundan en las plazas de la ciudad le preguntó: ¿qué hacen los medios de comunicación por el estado?, a lo cual el noble amigo sin lugar a dudas le respondió: “sobrevivir, que ya es bastante”.

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