Gobernadora esperó a última hora para tirarle un cable a la alcaldía

Consciente de que la deuda contraída con los trabajadores de la alcaldía puede traducirse en un caudal de votos hacia la candidata de la oposición, la gobernadora hizo gestiones para ayudar a cubrir los pasivos laborales.

De esta forma cerró magistralmente la faena política, primero forzó desde las más altas instancias del gobierno y del Psuv la renuncia de Alexis González a su pretensión de postularse a la gobernación, luego hizo valer sus influencias para que se produjera el pronunciamiento a su favor de los tres alcaldes que la adversan, por último, se presentó como la salvadora de la alcaldía por delante de las gestiones de Chugaby y de las maquinaciones del cogobierno sindical de la institución. A cambio, entre otras cosas, del apoyo a organizaciones políticas como NCR, partido del vicepresidente Tarek El Aissami.

Quedó demostrado, que un acuerdo dos o tres años atrás entre la mandataria y el alcalde González, pudo haber supuesto una mejora en las condiciones económicas de la alcaldía, evitando parte de la enorme deuda que atenaza la actual gestión y resta peso a las pretensiones políticas de sus protagonistas.

El momento es propicio para saldar deudas, renovar acuerdos, rescatar almas perdidas, y tender la mano que según Alexis nunca le ofrecieron.

Alta política le dicen unos, política rastrera le dicen otros. Más allá de los puntos de vista y de la forma de percibir el quehacer político, el 15-0 se sabrá que tan efectiva –fin último de toda acción en el ámbito público, obtener resultados favorables, triunfar- fue.

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