Foto de José G. Ruíz.

Muchas madres solteras corren el riesgo evidente de verse afectadas física y psicológicamente al acudir a las colas que se forman en las cercanías de los abastos de Tucupita. La mayoría de las féminas están consientes de esta realidad y el peligro que existe, pero las circunstancias las obligan a intentarlo, pues se trata de su sobrevivencia.

Al menos es el caso de María Ester, joven madre que, a sus 22 años, ya debe lidiar y sortear las vicisitudes de la vida que se ha hecho más cuesta arriba en medio de una grave crisis que vive el país.

“Soy madre soltera, y no tengo con quien dejar a mi bebé y tengo que traerla conmigo a hacer colas, mi mamá está enferma y no tengo dinero para dejarla con alguien, sé que pongo en peligro la vida de mi bebé pero no queda de otra”, dijo María Ester.

Se refirió, a propósito de las colas y el inminente riesgo,  a una supuesta medida que estaría tomando el gobierno regional al prohibir la presencia de mujeres con niños en las colas  por el peligro que representa, pero consideró la medida como arbitraria y discriminativa que desconoce la realidad de las madres como María Ester.

“Aquí en mi estado están prohibiendo hacer a las madres colas con los niños, hoy hice una cola y un policía me dijo que no podía tener al niño en brazo haciendo una cola tan larga y me dijo que tenía que retirarme, (…) a la gobernadora o a Maduro, por favor atiendan esta situación, muchas madres como yo, no tenemos a quien cuide de nuestros niños, entiendo que es por los niños, pero no es justo con las madres porque nos metemos en las colas por la necesidad de comprar”, dijo María Ester mientras su bebé jugueteaba con la grabadora del redactor.

Se trata de una encrucijada donde es imposible optar por una u otra opción, sino asumir ambas, porque si se deja de acudir a las colas no puede llevar al menos unos kilos de alimento a su hogar.

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