Cairolis Castillo y sus tres hijas.

Se paró temprano, reunió el dinero de la familia y salió justo al salir el sol hacia el centro de la capital deltana, donde está ubicada la sede de la empresa mixta de alimento Wabinokoida, la misma institución que encabeza la coordinación del “Estado Mayor de Alimentación”.

Cairolis Castillo-  en compañía de sus hijos- se dirigió al paseo Manamo de Tucupita, porque, al cruzar la calle, llegan a Wabinoikoida. Sus manos tomaban el fajo de dinero que había reunido con la esperanza de que le vendieran una bolsa de comida. Ella sabía que esta institución no despacha de manera individual, pero sus pequeños tenían hambre, y no estaba dispuesta a seguir viéndolas llorar.

Castillo fue con la intención de pedir una ayuda alimentaria, que ella estaba dispuesta a pagar, no la quería gratis. Solo hacía un esfuerzo por estirar el presupuesto familiar, porque adquirir en el mercado privado, la dejaría sin dinero y sin alimentos por varios días.

“No estoy para perder tiempo. Aquí no regalamos comida”, habría dicho una funcionaria a quien Castillo identifica como la secretaria de Naylee Mujica, presidenta de Wabinokoida.

“Ni siquiera nos dejó pasar, me dijo eso en la puerta”, relató Cairolis mientras intentaba esconder el nudo que ya había formado en la garganta que delataba sus ojos brillosos.

La difícil vida que lleva la obliga a buscar ñame en los espacios baldíos  en Guasina, una zona rural apartada de Tucupita, capital de Delta Amacuro.

“A veces tenemos que ir a Guasina, para ver si conseguimos algo de ñame para cocina y comer ese día, porque el Clap no dura, somos siete personas en la casa”, reveló Castillo quien asegura depender de un salario como obrera de la gobernación de la entidad.

En el 2015 su vivienda improvisada fue devorada por un incendio, y desde entonces, no ha podido recuperarse, y por su fuera poco, viene saliendo de un Accidente Cerebro Vascular, ACV, que todavía muestra secuelas en la cara de Cairolis Castillo.

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