Hanni Ossott y el Circo Roto, By Rafael Rattia

December 17, 2020                                                

La edición que tengo en mi Kindle es la correspondiente a la que Monte Ávila editores latinoamericana puso en circulación para regocijo y gozoso júbilo de los lectores de la lengua de Cervantes en noviembre de 1996. Se trata de un pequeño poemario de 89 páginas de intensa y vibrante lirismo agonístico que resuma por doquier una vida pletórica de angustia ontológica, es decir, vital en el más estricto y riguroso sentido etimológico del término griego antiguo, esto es, una biós, total, íntegra, absoluta, que comporta de suyo a su opositum complementario; la muerte como autorrealización plena y natural de la vida.

La poesía contenida en este magistral y por demás maravilloso libro le habla al azaroso e hipotético lector de una poderosa facultad de prognosis que le asistía a la poeta como forjadora de mundos paralelos. Cuenta la escritora que el día que murió el escritor argentino Jorge Luis Borges ella presintió su muerte porque en mitad de la noche se asomó a la ventana de su estudio unos minutos antes de seleccionar un voluminoso tomo contentivo de las obras completas del argentino universal y, justo en ese instante observó un asombroso fenómeno celeste: una inmensa bola de fuego cruzó la bóveda celeste y se encontró con otro fenómeno ígneo e incandescente al otro extremo de la elipsis celeste. A la poeta Ossott no le cupo la menor duda: se trataba del espíritu de Borges que iba al encuentro de Heráclito.

No deja de exhibir en la poesía de Ossott un discreto tono confesional que pone en evidencia las terribles y dolorosas lastimaduras causadas a su psique golpeada por incurables depresiones y crueles e insoportables insomnios que le herían sin tregua su atolondrada existencia, las más de las veces, vivida poéticamente. ¿Acaso pudo haber vivido la escritora una vida que no fuera auténticamente poética?

“Oigo voces, oigo voces,

(…) voces de niños

Compartir contenido