“Hasta 30 mil dólares, incluyendo hospitalización, gastos médicos y medicinas, cuesta el paso por la terapia intensiva en Puerto Ordaz o Maturín”, así lo manifestó un tucupitense, que acompañó a su hermano durante su recuperación en Monagas, quedándoles una deuda de más de 10 mil a la clínica.

“Cada ampolla para el tratamiento posterior cuesta unos 850 dólares, necesitando 8 para completarlo, es una ruina”, expresó.

En su opinión, “hay mucha especulación de por medio, quién sabe cuánto cuestan esas ampollas fuera del país, paisanos nuestros me han dicho que se consiguen hasta en 200 dólares, por lo que aquí nos están estafando. Aprovechan la ocasión para especular bárbaramente a costa de nuestra salud”.

Los costos varían mínimamente entre casos, otro tucupitense que fue sometido a un calvario similar señaló, “la clínica salió en 16 mil dólares, las ampollas en 800 $, estuvimos más de una semana en Maturín, al final no bajamos de 25 mil de los verdes, pobre de quien no pueda cubrir el costo, todavía les debo 12 mil y no se cuándo se los pueda pagar”.

En Delta Amacuro, a pesar de los avances de la medicina y de los continuos reclamos al respecto, no hay sala de terapia intensiva, forzando la salida a los centros médicos más cercanos; “ni especialistas hay”, indicó un conocido sindicalista del sector.

Expertos consultados, tasaron la inversión para instalarla en unos 200 mil dólares, lo que ahorraría esa cantidad a unos 7 pacientes, que hayan debido salir del estado.

Una de las opciones es el hospital Manuel Núñez Tovar de Maturín, en el que afortunadamente han podido ingresar numerosos deltanos; “el hecho de que Monagas sea gobernada por una paisana, facilita mucho las cosas”, dijo un paciente egresado recientemente del HMNT, tras superar el Covid-19.

El caso es, que si no nos consume la salud, terminan haciéndolo los precios.

 

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