Hielo para comer, la pensión ya lo abandonó

Por Genni Gómez

Otilio, un adulto mayor de 65 años de edad que vive en calle Amacuro de Tucupita, vende hielos para poder comprar aunque sea un paquete comida o medio kilo de pescado. Él ya no cuenta con su otro ingreso a través del Estado.

La realidad de Otilio es el espejo de cientos de deltanos que deben reinventarse de cualquier  manera para enfrentar a la crisis venezolana. A pesar de sus 65 años, insiste en que, el que se rinde pierde. Es un ejemplo de trabajo, de resistencia.

Otilio manifestó que cuando logra vender hielo, puede comprar un kilo de arroz y medio kilo del pescado más barato. Paga unos 6 millones por estas compras. Todo resulta más barato si es en efectivo.

Él vive solo. Su hermana, quien lo ayudaba, falleció. Su pensión no alcanza para sostenerse, por eso no cuenta con ese pago. Siente que este aporte hace rato que lo abandonó.

«Aunque me paguen la pensión no me alcanza ni para comprar la comida.   La venta de hielos lo que me ayuda a completar para poder comprar la comida», dijo el señor Otilio.

Sus fuerzas se desvanecen cada día, pero lo afronta. Nunca había vivido una realidad tan penosa como la que viven los venezolanos.

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