Historia de Inés García: fue secretaria en un ministerio y volvió al delta porque extrañaba el campo

Lo que se narra a continuación, es una historia que seguramente es similar a muchas otras que viven los abuelos en tiempos de la Venezuela actual.

Inés del Valle García Guerra, es el nombre de una mujer que a sus 73 años, recuerda los mejores momentos de Venezuela, pero también vivió las coyunturas más duras en la denominada cuarta república,

En su juventud se dedicó a ser secretaria durante 32 años en el ministerio de energía y minas, y tras jubilarse, se retiró al campo para pasar a una vida más tranquila, hoy depende de una pensión, y el seguro social.

Su familia es por naturaleza, trabajadores del campo, y esta actividad es amada por Inés, siempre amó el olor del campo, la tranquilidad, y el calor de la familia.

Volvió a San José, un pueblito alejado, pero histórico de Delta Amacuro, porque sus padres son agricultores de descendencia cumanesa, y producen coco, café y cacao.

Es madre de dos hermanos, ambos profesionales y con familias independientes que pudieron formarse gracias al esfuerzo de Inés García y su pareja.

Debe madrugar por una pensión

Ahora vive en una comunidad alejada – San José – del centro de Tucupita, y cada vez que tiene que cobrar la pensión, se levanta a las tres de la madrugada, casi siempre espera durante tres horas por un colectivo.

Con la agudización de la crisis en Venezuela, no solo basta con pararse a las tres de la madrugada, también debe rezar para que no haya una protesta con cierre de calle, como ocurrió en su último intento por trasladarse hasta Tucupita; su edad, y su condición física ya no le permite subir a un camión de ganado cuando hay oportunidad de aprovechar una cola.

Salió de su casa, se encontró con un cierre, debió hacer un transbordo, y otro cierre de calle por falta de gas doméstico, la obligó a bajarse en la vía, ese día no pudo llegar al centro de Tucupita, porque no pudo subirse a un camión de ganado por su condición física.

Debió volver a casa con las manos vacías, e intentar el otro día, solo en el tercer día pudo llegar a Banesco, donde cobra suspensión, pero esta no había efectivo.

No es la primera vez que Inés del Valle García, ha vivido la experiencia de llegar al banco, y encontrarse con la falta de efectivo que la obliga a ir a la entidad financiera dos, tres o cuatro veces durante la semana, y aun así volver sin nada a casa, ella misma ha reconocido que se siente “mal, muy mal, con el corazón destrozado, y rabioso”.

La historia y los argumentos de Inés del Valle García, son los mismo que esgrimen otros abuelitos, el pago del seguro social es un derecho ganado con años de servicios, y la pensión es un derecho constitucional, y debe ser cancelado completo, “y no a cuenta gotas”.

Solo en diciembre de 2018, recibió 40 mil bolívares de la pensión, y vio como se desmoronaba el plan que había realizado de viajar hasta Caracas para visitar a sus hijos, en medio de lo que llama “tragedia”, también toma lo que le pasa con cierta jocosidad, “le dije a la cajera que volvería para la semana santa (risa)”.

Marcos Pérez Jiménez en la vida de Inés del Valle García Guerra

Se fue de Tucupita a los 16 años, después de beneficiarse de una beca otorgada por el gobierno de Pérez Jiménez, y volvió después de jubilarse, porque extrañaba el calor de la familia y el campo; está fija en Delta Amacuro desde 1989, después de una vida profesional con relativo éxito.

 

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