Hombre come de la basura en mercado de Tucupita. | Foto: tanetanae.com

Si no siembran se mueren de hambre, y sin ingreso estable deben acudir a la basura para poder sobrevivir con apenas algunas migajas de comida al día, con el riesgo de adquirir enfermedades crónicas.

La crisis alimentaria y económica ha despertado en el venezolano la necesidad de sembrar y entablar un nuevo estilo de vida como forma de afrontar la realidad del país.

Tal es el caso de Carlos Briceño García,  quien ha vivido de la basura durante los últimos diez años, pero la crisis, también ha impactado en los desechos que anteriormente se podían hallar en el basurero de Tucupita.

Radios deñados pero reparables, loncheras viejas pero en buen estado, cables y alambres de todo tipo,  zapatos y ropas relativamente usables, era lo que se encontraba en el vertedero, pero ahora todo ha cambiado, el deltano se aferra a lo que posee así esté viejo o en mal estado.

Briceño vive a escasos metros del vertedero municipal de Tucupita. Decidió sembrar y ahora sus diez matas de plátano se han desarrollado con mucho vigor, espera poder alimentarse mejor en los próximos meses si la inseguridad, como flagelo, no le quita la comida.

También ha sembrado parchita, guayaba, lechosas y algunas semillas de ocumo, mientras se dedica a cuidar el ganado de algunas familias del sector como una manera de garantizar un ingreso más seguro.

En ocasiones sigue acudiendo a la basura, pero su temor a las enfermedades lo ha alejado del diarismo en el vertedero de Tucupita.

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