Calvin Bahadur demostró ser un psicópata, uno de los tantos que porcentualmente, por razones genéticas pueblan el mundo.

Siempre los hay, abundan y es menester que las autoridades los identifiquen y mantengan bajo control, son capaces de hacer un daño enorme.

Por desgracia, nunca entró en el radar policial y Joanna no logró sustraerse de su sed de violencia.

La deltana fue seducida por un amante virtual que hizo despliegue de sus dones y atractivos, una especie de pavo real que a menos de dos meses de tenerla en casa la sometía a soberanas palizas.

No hubo paz en esa relación, cargada de furia y exceso de control por parte de quien consiguió una víctima propiciatoria, vulnerable a sus fines; una venezolana que huía de su país para irse a una nación donde no le reconocían sus derechos.

La policía fue a la casa del homicida luego de escuchar gritos y no quiso entrar por no poseer una orden de cateo. ¿Sera por qué era venezolana? ¿Habrá que atribuirle a ellos su muerte?

Hoy sabemos que el agresor pudo haber sido el responsable de la pérdida de un niño que venía en camino, en una suerte de aborto tras 7 meses de embarazo, provocado a golpes. En ese caso serían dos los crímenes.

Había sido demasiada bendición para él, encontrar un amor tan bello y fragante, y no estaba dispuesto a dejarlo ir.

El invento del VIH, bajo una identidad falsa, publicado en las redes sociales, fue una estratagema para ahuyentar de su lado cualquier pretendiente.

Bahadur no es torpe, lastimosamente uso su inteligencia retorcida para destruir por todos los medios posibles una persona, cuyo delito fue pretender quererlo y creer en su compañía como garantía de un mejor futuro. Tantas ilusiones fueron a parar a un séptico, el peor de los destinos posibles.

Una bonita historia en sus principios, que trocó a una pesadilla digna de una película de terror.

Una lección muy costosa para nuestras connacionales, no pueden dejarse embaucar a las primeras de cambio ni asombrarse con baratijas, tras el presunto cambio de vida estimulado por la difícil situación que vive el país, puede esconderse el infierno en la tierra. Algo indeciblemente peor.

Cuidado.

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