Entrada principal al mercado municipal de Tucupita. / Tanetanae.com.
  • Es el hijo del señor que vive en 2 de marzo, el hermano del tipo que viste aquel día vendiendo comida.
  • ¿De pana, loco?, miér…

Camino al mercado municipal de Tucupita, por las calles Bolívar y Mariño se hablaba de un solo tema: las cuchilladas de comentarios que siguieron escuchándose tras la muerte de un joven en el mercado de la localidad.

El ambiente era tenso, sobre todo entre quienes estaban en el puente del mercado de Tucupita. Se oyeron advertencias, lamentos e impotencias por parte de los revendedores. Más próximo al mercado, por el portón principal, a un grupo no pareció importarle el tema y siguieron gritando la venta de sus productos.

  • Moriche, moriche.
  • Harina, harina.

No tan al fondo del mercado, por la entrada  principal, una gran mancha de sangre- incluso-  ya era pisoteada por los transeúntes.

  • Allí lo mataron, ellos estaban discutiendo por una plata, dice un vendedor del mercado municipal. El relator tenía a sus espaldas un bolso tricolor.

Dos jóvenes: uno, quien es la víctima, era del barrio 2 de marzo, mientras que el culpable, de Los Cedros. Ambos iniciaron una discusión por razones hasta ahora no aclaradas, pero que, de acuerdo con las fuentes consultadas en el sitio del suceso, todo apunta a vínculos con el dinero.

El abordaje entre ambos se tornó tensa y comenzaron las amenazas: empujones, intercambio de palabras obscenas y posteriormente, dos cuchillos.

A propósito de las armas blancas, existen dos versiones dependiendo de la fuente a la que se consulta. Esta realidad obedece a que, el victimario se dedicaba a la venta de pescado, mientras que, la víctima, era lo que en Venezuela conocen como,  «bachaquero».

El victimario le propinó varios cuchillazos. Algunos periodistas publicaron que se trató de cuatro punzadas. Nos reservamos este detalle hasta no tener la certeza de un informe oficial: el Cicpc investiga.

Todos corrieron a ver lo que ocurría.  Temían por un saqueo, pero, una vez en el lugar, la víctima ya sujetaba con sus manos las heridas. Otros intentaban auxiliarlo. Lo cargaron y llevaron hasta la calle principal del mercado con la intención de trasladarlo hasta el hospital de Tucupita.

Mientras intentaban llevarlo, él permanecía envuelto en sangre y miraba a su alrededor: sus ojos se apagaban lentamente.

En medio de este intento de auxiliarlo, sus compañeros «bachaqueros» buscaban desesperadamente al culpable y el alboroto ya era muy bélico.

«Lo colearon de allá, hasta allá», cuenta una vendedora del mercado al hacer referencia a que intentaron violentar al victimario. Pero la policía municipal actuó y detuvo a quien padecía de la persecución.

Una moto se detuvo cerca del hombre que agonizaba. Pronto fue montado en ella, pero esta vez, ya se había desmayado.

Llegó muerto al hospital. En el camino derramó la última gota de sangre que acabó con su vida. Más temprano intentaba vender todas sus sardinas.

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