Humanismo para el siglo XXI

Luis Eduardo Martínez Hidalgo

A raíz de la publicación de mi columna de la semana pasada “Fratelli tutti», referida a la última encíclica papal, conversé largamente con un amigo, casi hermano, sobre el nuevo humanismo social y político que proclama el Pontífice y a la par sobre el nuevo orden mundial que está por venir más allá de la nueva normalidad.

Fue muy grato porque nos alejamos bastante de la ramplonería que hoy caracteriza a mucho de lo que oímos y me autocritico hablamos, pasando de Tomas Moro a Erasmo de Rotterdam, de Lorenzo Valla a Vives hasta el nobel Lagerkvist y nuestro Andrés Bello que en propiedad es un referente del humanismo latinoamericano.

Me sorprendió cuando me comentó que había concluido un libro sobre el mañana del humanismo que esperaba por algunas correcciones para echarlo a la calle y de seguida me remitió el borrador. Lo leí con voracidad, en ese tiempo que ahora las cuarentenas nos deja libre, y mi sorpresa fue mayor cuando descubrí un texto que te atrapa desde la primera página, escrito en un lenguaje sencillo, con útiles citas y enseñanzas fruto de la experiencia del autor que es un triunfador, cargado de lo social y muy del presente con visión de futuro.

Prometí no “tubearlo” y con tal no revelar ni el titulo ni el autor del libro en cuestión pero si mencionar lo más destacado en mi opinión. Entre tanto sobresale “La clave del compromiso social” y “El éxito humanista si es posible” sin dejar de lado “lideres con corazón” que por cierto por estas tierras faltan muchos.

Debe sellarse un compromiso social para “lograr un cambio en beneficio de los menos afortunados” proclama para que el “mundo sea un lugar diferente con más y mejores oportunidades” y no se trata de hacer filantropía –mucho menos agrego yo populismo y/o clientelismo-.

En cuanto al éxito humanista la clave se resume a la capacidad de “servir”. Individuos y negocios lo alcanzarán arropados por un espíritu de servicio, sirviendo al hombre, a la sociedad, al país.

En palabras de Pérez – Andrés señala que se necesita “una revolución de la conciencia y los corazones” para lo que es indispensable cambiar el alma de los lideres; si estos carecen de sensibilidad, si no “tienen corazón” no será posible un distinto porvenir –que anhelamos- porque para tal es preciso del liderazgo.

Volviendo a “Fratelli Tutti” que bien delinea al humanismo para el Siglo XXI, herramienta fundamental en la construcción del venidero orden mundial, pasado el coronavirus la valía del ser humano estará atada a la relación con sus pares, con la vida social y el trabajo para transformar la realidad y su condición responsable y solidaria.

Más que ayer son muchos los problemas que afectan a la humanidad y no será posible superarlos sino se atacan conjuntamente, fortaleciendo la comunidad humana y ya en el terreno de lo que nos ocupa y apasiona, garantizando educación de calidad para todos, promoviendo redes de investigación, aprovechando la tecnología de la información para que el acceso al conocimiento sea pleno.

Educación, comunicación, cultura y ciencias sumadas nos llevarán a la próxima era y como siglos atrás el humanismo sacó a la humanidad de los tiempos oscuros del medioevo al renacimiento, un nuevo humanismo nos conducirá a otro amanecer.

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