Imagen de referencia|Archivo web.

En lo que va del año 2016, al menos 16 personas han fallecido de forma violenta, la inseguridad cada día amenaza a los residentes  de la entidad, y hasta ahora, organismos de seguridad no han acertado en estrategias preventivas ni operativas.

La degradación social de algunas familias por la misma situación económica que vive Venezuela, afinca aún más un flagelo social que por ahora parece agravarse.

De acuerdo a reportes oficiales, aproximadamente 16 deltanos perdieron la vida; la mayoría de los hechos sangrientos se registraron en los municipios, Tucupita y Casacoima, mientras que recientemente, un presunto homicidio pudo haberse consumado en el ayuntamiento de Pedernales: un promedio de 5 homicidios por cada mes.

los sucesos que han enlutado a familias deltanas, apuntan a supuestos ajustes de cuenta entre bandas de la capital deltana, pero la no aplicación de políticas contra las causas del efecto, condena también a cientos de inocentes que transitan a diario hasta sus puestos de trabajo, escuelas y universidades.

En reiteradas ocasiones, la mandataria deltana, Lizeta Hernández, ha referido en sus alocuciones: “bueno, guerra entre bandas”, esto tras haber ocurrido una eventualidad con saldos lamentables.

Poder compartir en familia fuera de casa en el asueto de Semana Santa, acarrea grandes riesgos para la vida y para los bienes que poseen los deltanos.

Los robos en pleno día por las calles y las visitas delictivas a los hogares, condenan a los deltanos a una muerte silenciosa, donde hasta ahora el gobierno como un todo, se ha lavado las manos.

 

 

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