A Redel José Martínez Rojas de 32 años, le tendieron una emboscada homicida.

Al padre de un pequeño niño se la tenían jurada, una incipiente banda delictiva conformada por unos ocho miembros, no podía tolerar la presencia de un investigador en la comunidad Aeropuerto de San Rafael.

Un novel pesquisa de Polidelta, cedido en préstamo al Cicpc, que pretendía abrirse paso en la carrera policial. Una buena persona, empeñada en ofrecer un mejor destino a su familia.

Esa mañana del 28 de febrero de 2018 lo tomaron por sorpresa, apenas abrió la puerta de su casa lo increparon, siguieron, apuntaron y asesinaron. No hubo compasión. Ni siquiera el hecho de saber que su familia estaba a metros de distancia los detuvo.

La venganza se había consumado.

Venganza

Esa madrugada del 28 de febrero, sobre las 4 am, en un abordaje policial resultaron abatidos dos de los presuntos integrantes de la agrupación que operaba en el sector.

La muerte de Redel se produjo horas después, posiblemente se trató de una venganza. Así fue considerada por la opinión pública y reseñada en los medios de comunicación.

Los vecinos protestaron, hubo un cierre de vía, aducían que a la victima debió mudársela temporalmente de la zona o al menos brindarle custodia policial, era previsible que lo responsabilizaran de lo ocurrido.

Nada ocurrió, la protesta cesó, la vida siguió y el caso de Redel pasó al olvido, hasta este 10 de septiembre cuando forzosamente debió ser recordado.

Rubén Islán Mata Soto

Rubén tenía apenas 20 años. A esa corta edad se detuvo su reloj biológico.

Pagaba condena por ser una de las personas que abordó a Redel el fatídico 28 de febrero, se le acusó de formar parte del combo criminal. Su aprehensión días después fue pacífica, no se resistió y salvó su vida. Fue enviado directamente al retén de Guasina.

Allí se alío con el Pran y mejoró su condición carcelaria, estaba protegido. Luego, a mediados de 2020, la paz de los últimos cuatro años fue subvertida, los cambios de gobierno en los penales nunca son pacíficos.

Rubén no estaba cómodo en su nueva condición y lo demostró el día de su muerte. El intento fallido de revocar el mando en el reten de Guasina, fue su condena. Las huestes del desaparecido “Búho”, tendrán que esperar otra oportunidad.

Según cuenta un interno, fue una misión suicida. Los integrantes del “carro” están alerta, saben que los aliados del antiguo Pran, quieren retomar el control. No le darán tregua.

Rubén Islán Mata Soto sobrevivió dos años y siete meses a la muerte de Redel, al final una muerte violenta fue su destino, el mismo final que corrió su víctima más conocida.

 

 

 

 

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