El Ministerio del Poder Popular para la Juventud y el Deporte, el Viceministerio de Masificación y Desarrollo Deportivo, conjuntamente con la Dirección de Capacitación y Asistencia Técnica Deportivo y el Fondo Editorial del Instituto Nacional de Deportes, se complace en invitarle al Simposio Internacional para la Investigación e Innovación en Psicomotricidad, Motricidad Infantil, Educación Física y Recreación en el sistema educativo. Propuestas y visión de futuro en tiempos de pandemia,  el cual está dirigido a los profesores de educación física, entrenadores, a las instituciones de educación universitaria, docentes, investigadores, innovadores, estudiantes y público en general.

A realizarse vía ONLINE.

Por las cuentas del Instituto Nacional de Deportes de ZOOM y YOUTUBE.

Desde el 16 al 20 de noviembre.

Hora: 9:00 a.m.

Totalmente gratis.

Para formalizar su inscripción deberá llenar este formulario.

https://forms.gle/RE4Ju1uuvUWiZRK9A

Bienvenidos desde la distancia a este evento que será un cúmulo de informaciones con ponentes nacionales e internacionales.

Gracias por estar presentes.

Nota: ciertas condiciones aplican para su certificación

SIMPOSIO INTERNACIONAL PARA LA INVESTIGACIÓN E INNOVACIÓN EN PSICOMOTRICIDAD, MOTRICIDAD INFANTIL, EDUCACIÓN FÍSICA Y RECREACIÓN EN EL SISTEMA EDUCATIVO. PROPUESTAS Y VISIÓN DE FUTURO EN TIEMPOS DE PANDEMIA

La psicomotricidad en diferentes épocas ha establecido indicadores que favorecen la comprensión del proceso del desarrollo del ser humano, que son básicamente, la coordinación representada por la expresión y el control de la motricidad voluntaria, la función tónica, la postura y el equilibrio; se incorpora también el control emocional, la lateralidad, la orientación espacio-tiempo, el esquema corporal, los esquemas rítmicos, grafomotricidad, la relación con los objetos y la comunicación que se percibe a nivel tónico, postural, gestual o ambiental.

Así, en los inicios del siglo XX, precisamente en el campo patológico, el médico francés Ernest Dupré introduce el término «psicomotricidad» cuando estudia la debilidad motora en los enfermos mentales. Las ideas de Dupré en torno a los trastornos psicomotores son adoptadas por diversos campos de la ciencia, como la psicología genética (Wallon), la psiquiatría infantil (Ajuriaguerra) y la pedagogía (Picq y Vayer, Le Boulch y Lapierre, y Aucouturier), entre otras disciplinas.

La psicomotricidad puede y debe trabajar sobre tres aspectos que configuran, al mismo tiempo tres amplias ramas de objetivos (Arnaiz, 1994) Citado por Berruezo (2000):
En primer lugar la sensomotricidad, es decir, debe educar la capacidad sensitiva. Partiendo de las sensaciones espontáneas del propio cuerpo, se trata de abrir vías nerviosas que transmitan al cerebro el mayor número posible de informaciones. La información que se quiere aportar es de dos tipos:

  • Relativa al propio cuerpo: A través de sensaciones que se provocan en el cuerpo mediante el movimiento y que nos informan del tono muscular, de la posición de las partes del cuerpo, de la respiración, de la postura, del equilibrio, etc.
  • Relativa al mundo exterior: Mediante los sentidos se adquiere el conocimiento del mundo que nos rodea.

En segundo lugar la perceptomotricidad, es decir, debe educar la capacidad perceptiva. Es preciso organizar la información que proporcionan nuestros sentidos e integrarla en esquemas perceptivos que le den sentido. Esta estructuración puede hacerse bajo tres vertientes:

  • Toma de conciencia unitaria de los componentes del llamado esquema corporal (tono, equilibrio, respiración, orientación del cuerpo, etc.) para que el movimiento esté perfectamente adaptado a la acción y este ajuste sea lo más automatizado posible.
  • Estructuración de las sensaciones relativas al mundo exterior en patrones perceptivos y, en especial, la estructuración de las relaciones espaciales y temporales. Se trata de adquirir y fijar los rasgos esenciales de los objetos y las relaciones espaciales y temporales entre ellos.
  • Coordinación de los movimientos corporales con los elementos del mundo exterior con el fin de controlar el movimiento y ajustarlo al fin que se persigue.
    En tercer lugar la ideomotricidad, es decir, debe educar la capacidad representativa y simbólica. Una vez que el cerebro dispone de una amplia información, debidamente estructurada y organizada de acuerdo con la realidad, se trata de pasar a que sea el propio cerebro, sin la ayuda de elementos externos, quien organice y dirija los movimientos a realizar.

Tras la denominación del término «psicomotricidad» se acogen multitud de concepciones, que muchas veces no son más que distintas matizaciones teóricas sobre un mismo compromiso central. Como señala Pastor Pradillo (1994), es muy frecuente encontrarnos con cuerpos de doctrina semejante bajo denominaciones muy variadas que sustituyen el término de educación física por: educación psicomotriz, motricidad, psicomotricidad, entre otras.

La psicomotricidad trata de hacer una lectura globalizadora de los progresos y adquisiciones motrices que marcan la evolución de la criatura humana y cuya importancia condiciona el devenir de otros procesos (el lenguaje, la relación afectiva, los aprendizajes de lectura, escritura y cálculo, etc). En este sentido podemos considerar la psicomotricidad como un área de conocimiento que se ocupa del estudio y comprensión de los fenómenos relacionados con el movimiento corporal y su desarrollo. La evolución psicomotriz se considera uno de los aspectos claves del desarrollo hasta la aparición del pensamiento operatorio (hacia los siete años) y no se completa definitivamente, en individuos normales, hasta la consecución del pensamiento formal (hacia los doce años). Además del estudio del desarrollo normal del sujeto se ocupa de la comprensión de las dificultades o trastornos que pueden aparecer como consecuencia de alteraciones en la adquisición de los patrones normales del movimiento. Berruezo (2000)

En este sentido, la Educación Física en la actualidad, aunque con más de medio siglo de retraso, ha ampliado sus responsabilidades desde potenciar las condiciones físicas básicas o de desarrollo de determinadas destrezas deportivas hasta interesarse por aquellos otros objetivos que la comprensión unitaria del ser humano le permite y le exige ahora: los ámbitos afectivo, cognitivo, tónico-emocional y simbólico. Así, más adelante, se contemplará la globalidad de la conducta analizando los factores perceptivo-motores, los factores físico-motores y los factores afectivos, emocionales y relacionales en los que irrumpirá la intervención desde la motricidad en su forma metódica y ordenada, la Educación Física en la etapa de la Educación Infantil.
Si bien la corriente oficial francesa se enmarca en el ámbito de la sanidad, no podemos olvidar la corriente educativa que surge de la educación física a partir de Picq y Vayer, Le Boulch, Lapierre y Aucouturier y cuyas enseñanzas han creado escuela en muchos países, sobre todo latinos. Curiosamente, a pesar de iniciarse en Francia, al haberse desmarcado de la corriente oficial francesa (de corte clínico y carácter terapéutico), esta práctica psicomotriz, ha generado más atracción fuera que dentro de su país de origen. En otros países ha habido un desarrollo diferente. En Alemania se desarrolla una disciplina científica, vinculada a las ciencias de la educación física y el deporte denominada motología que se configura, sobretodo, a partir de los trabajos de Kiphard y Schilling e intenta ser una ciencia del movimiento en la que confluyen la pedagogía, la psicología y la medicina. A su vez, la motología, concreta su aplicación en el ámbito educativo (motopedagogía) y en el de la rehabilitación (mototerapia). Esta evolución se extiende a países de su área de influencia como Holanda, Austria o Bélgica flamenca. En la actualidad los alemanes han asimilado su motología a nuestra psicomotricidad (psychomotorik) para unir las dos historias en una estructura que aúne a todos los psicomotricistas respetando las peculiaridades de la práctica en cada país. Arnaiz, (1987)
La Educación Física prevé la protección de la salud, perfeccionando las funciones del organismo y está encaminada a la formación debida y oportuna de hábitos motores y cualidades físicas, educando además el carácter y la personalidad, se cumple la importante tarea de formar una postura correcta.

Finalmente, en una sociedad en la que ya nos estamos planteando como problema ligado a la salud el excesivo sedentarismo de nuestros jóvenes, debemos admitir que resulta absolutamente necesario que, en los diferentes contextos de desarrollo, se respete la necesidad de movimiento de la infancia y se empiecen a consolidar hábitos de actividad física ya desde los primeros años de vida. Ferraras Vidal (2018).

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