Indexación, palabra clave en el día a día de los deltanos

Lo que para muchos deltanos se traduce en guerra económica o simplemente especulación, para el empresariado tiene una definición distinta, se llama indexación

En economía Indexación (Indexation) es un sistema utilizado para compensar las pérdidas de valor de las obligaciones a largo plazo (empréstitos, deudas, obligaciones, salarios, etc.), producidas por las desvalorizaciones monetarias o la inflación (Fuente: Wikipedia).

Según el portal ABC se puede definir de dos maneras, 1) Indexar es el procedimiento por el cual se aplica la modalidad de mantener constante en el tiempo el valor de compra en toda transacción, compensándola de manera directa o indirecta y, 2) Procedimiento que se propone para que un bien o salario, no se desvalorice por los costos de vida que aumentan.

De tal forma, que se trata simplemente de ser previsivos y tener un poco de sentido común para evitar quedarnos en las tablas.

En una economía como la venezolana cuya norma los últimos años ha sido la devaluación constante de la moneda, al punto de que su depreciación o desvalorización sumando las dos conversiones monetarias va por los ocho ceros o lo que es igual 100.000.000 millones de unidades, nadie que desee preservar su capital o alcanzar el caballo desbocado de la inflación puede obviar la necesidad de indexar.

En realidad, es un ejercicio reflexivo con base en la presunción de a cuanto  pudiera llegar en un corto o mediano plazo la devaluación del Bolívar. Sobre la base de ese índice se toman las acciones para salvaguardar los ingresos.

Por ejemplo, si voy a vender un producto importado que adquirí dos meses atrás cuando el precio promedio del dólar era de 500 bolívares y todavía cuento con un stop de mercancía que podría durar un par de meses más, debo estimar cuanto podrá costar el dólar para ese entonces y ajustar el precio del producto, de esa forma no debo venderlo al equivalente en bolívares del precio actual de la divisa que es de 2.500 bolívares, sino probablemente en unos 3.000 o 3.500 bolívares al cambio previendo que ese sea su valor para el momento en que necesite reponer la mercancía.

No solo lo hace el empresario, el ciudadano de a pie, el hombre de la calle aprendió a indexar de manera distinta aunque igual de efectiva, como se hace imposible ahorrar debido a la constante devaluación de la moneda y a la consecuente pérdida de poder adquisitivo, indexa comprando todo cuanto esta a su alcance cada vez que cobra el salario u obtiene algún beneficio adicional, para luego comercializarlo o intercambiarlo en función de aquello que necesita adquirir ajustando sus finanzas.

A nadie le gusta perder y la única manera de preservar un saldo favorable, mantener solvente un negocio y seguirle el paso a la economía es indexar.

Si no indexamos erramos, diríamos el eximio maestro Simón Rodríguez. Y así es.

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