“No me quieren dar la bolsa de comida porque dicen que no es mi hija”, informó Mérida Malalú, actual responsable de la manutención de Daniela Navarro, una adolescente de 11 años de edad, que pertenece al pueblo originario warao.

La negativa habría ocurrido en la sede del Instituto Nacional de Nutrición, INN en Delta Amacuro, siendo empeorado por una actitud hostil por parte de un funcionario, a quien Malalú identificó como vigilante.

Este “vigilante”, habría intentado agredirla al reclamar el beneficio de la asistencia alimentaria para Navarro, dada la desnutrición y su conocida patología. Además, habría golpeado con un objeto de madera un vidrio con la intención de culpar a Mérida Malalú.

La adolescente Navarro había sido beneficiaria de una bolsa de alimento, pero en el año 2015, presentó los primeros problemas: su cuidadora no es su madre biológica, sin embargo, Malalú ha presentado documentación legal que respalda su estatus de madre adoptiva.

Daniela Navarro puede morir por su desnutrición

En diciembre del año 2017, Abraham Navarro Rico- padre de la joven warao-  falleció y solo significó para Daniela Navarro la profundización de una crisis personal y emocional, que ya había iniciado en el año 2008, cuando su madre biológica murió en el hospital Dr. Luis Razetti de Tucupita, aquejada de una patología fruto de la desnutrición.

Daniela Navarro heredó una grave enfermedad que la condujo a un complejo cuadro de desnutrición que persiste hasta el año 2019. Ha acabado con un pulmón, y solo sobrevive con el otro, pero este ya no está en pleno cumplimiento de sus funciones normales.

Daniela Navarro había sorteado su suerte hasta el año 2015 con la ayuda de la Licda. Viancarlys Mau, y Noris Cervantes, cuando ambas funcionarias laboraban en el Instituto Nacional de Nutrición en Delta Amacuro.

Desde que Mau y Cervantes salieron del INN, el trato para Daniela Navarro ha cambiado al punto de no recibir ayuda alimentaria por su estado de desnutrición.

Navarro, quien ahora tiene 11 años, fue entregada de manera legal a su cuidadora Mérida Malalú en el año 2009, justo antes de que la madre de la menor falleciera.

Según el documento emitido por el Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente, bajo el registro CPNA-MP-183, los padres entregaron a la pequeña Daniela Navarro por dificultades críticas para su manutención. Hoy Daniela Navarro, es huérfana de padre y madre.

El documento legal apostillado por el CPNNA, se hizo en presencia de la funcionaria, Milagros Liendro (2009).

Con apenas una década de vida, ha aprendido a sobrellevar su enfermedad, y se ha desmayado en repetidas ocasiones en su liceo, pero insiste en estudiar, porque piensa que cuidándose al máximo, puede burlar su propio destino.

Ella es tranquila, observadora, y perspicaz. Como toda adolescente tiene sueños, y metas. Por ahora cuenta con el apoyo de su familia adoptiva, sus compañeros de clases y profesores, pero también pide comprensión al INN Delta Amacuro.

No pide, ni ruega, por lo que no es suyo, solo por aquello que por beneficio social a través del INN debe recibir.

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