Jean Latouff: no he bajado la santamaría, por respeto a la memoria de mis padres

I

El establecimiento comercial de Jean Latouff, semeja un sándwich.

Cada vez más vacío el depósito, cada vez menos surtido el almacén.

En el área de exhibición cuelgan cinco o seis franelas; en la trastienda, hasta donde alcanzamos a ver, ‘paredes peladas’.

Básicamente, lo han ido arrinconando, reduciendo el espacio en uso, a un ¼ de su capacidad. Porcentaje que, haciendo proyección, se traduce en un ¼ de las ventas de años atrás, ¼ del inventario, ¼ de la iluminación, ¼ del movimiento y en rigor, en función de la devaluación de la moneda, una infinitésima parte del que fuera su capital.

Transfiriéndolo a su estado de ánimo, Jean, que es un gran cirujano, pasó de motivado a frustrado, a ¼ de su empuje habitual, a ¼ de sus deseos y ganas de prosperar, a ¼ de su esperanza.

II

1.- ¿En qué condiciones estaban los negocios familiares (de tus padres) cuando los asumiste y en qué condiciones están ahora?

J.L.: Yo asumí las empresas familiares después que regrese de hacer mi postgrado de cirugía y decidí dedicarme a administrar el negocio de las telas, anteriormente era una tienda a cuyos proveedores le pedias una mercancía y la podías pagar hasta en 45 días, era una estabilidad económica inmejorable, los precios se mantenían hasta tres años, sin moverlos, no había inflación.

Llegue aquí en el 2004, mi esposa y yo nos dedicamos por entero al negocio y fuimos creciendo, de tal manera, que en el 2014 pensaba abrir uno mayor, un negocio de telas grande como los que hay en las grandes capitales, pero, en esos momentos cae el Dakaso, y su efecto nos destruye, nos fue desarmando poco a poco.

Al reducir al mínimo el porcentaje de ganancias y poner en práctica el gobierno una política agresiva y terrorista, porque, en cierta forma hubo un terrorismo psicológico con los comerciantes, vimos que un 60% de los comercios desaparecieron, a tal punto, que actualmente en Tucupita tenemos un 40% de comercios abiertos de los que hubo hace 4 años.

Claro, hay negocios nuevos con productos que traen de las fronteras, y eso, no es porque exista un restablecimiento económico, no, de cualquier manera, tenemos que subsistir, tenemos que solventar para mantener nuestros negocios.

2.- ¿Como está tu inventario?

J.L.: En un 20 o 25% de lo que tenía en el 2014, y ese es el efecto de los escasez de producción que nos destruyó; ese discurso de que el comerciante es malo, ladrón, nos afectó mucho, la cosa es al revés, el comerciante es el que está haciendo, pero, vean los negocios, acaso, alguien va a querer tener un negocio como los que tenemos.

3.- Es decir, ¿que lo que tú tienes, es lo que está a la vista?

J.L.: Totalmente, es más te voy a ser sincero, nosotros estamos reinventándonos, me sale más económico hacer algunas prendas en Tucupita.

4.- ¿Mantienes un margen de ganancia de un 30%?

J.L.: Mira, el dólar hay días que sube más de un 30%. Los proveedores nos envían las listas de precios en dólares, si de un día para otro el dólar sube, generando un acumulado de un 30% semanal, tu perdiste; no podemos caernos a mentiras, tu pretendes tener un margen de ganancias, pero la divisa salta tanto, casi un 50% en menos de dos semanas, de 8 a 12 mil bolívares recientemente, que echa por tierra cualquier margen de ganancia que hayas pretendido tener.

5.- ¿Cuántos trabajadores tuviste y cuántos tienes ahora?

J.L.: Yo llegue a tener unos 4/5 trabajadores, y ahorita tengo 3 y nosotros mismos que estamos incorporados, mi esposa y yo, en cada uno de los negocios, para así poder mantenerlos y con la intención de pagar bien.

6.- ¿Sigue el gobierno pagando el sueldo a los trabajadores?

J.L.: No, totalmente negativo, y si fuera así, a mí no me importa si le están pagando o no, porque lo que paga el gobierno es insuficiente, los muchachos cobren más aquí, trabajando conmigo.

7.- Me imagino, que ya te olvidaste de vender buenas marcas, ropa de calidad, como en aquellos tiempos.

J.L.: Totalmente, hace poco fui, compré en una empresa que se llama Tortuguita, que fabrica ropa para bebes, y la gente no me recordaba, lo que pasa es que el que vendía era el señor, el cual ya murió, y ahora están las hijas y no me querían vender, porque no me recordaban, tuvieron que meterse en el registro de la empresa para así poder verificar y venderme, porque hace 5 años que no compraba ropa de marca.

8.- ¿Te has planteado en algún momento cerrar el negocio?

J.L.: Planteármelo yo, no, mi esposa me lo sugirió hace 4 años, un año posterior al Dakaso, pero, yo le dije que no puedo dejar de trabajar, ni de luchar aquí, por como diría Carolina Pérez (presidenta de la cámara de comercio deltana), “el esfuerzo de toda la vida, mis padres toda la vida fueron comerciantes y nosotros también”, nosotros vamos luchar hasta el final, no podemos dejarlo, ya decidimos quedarnos aquí, yo pienso que migrar es una opción, pero yo, pienso que tenemos que seguir, tenemos que reinventarnos, para poder subsistir.

9.- ¿Qué piensas cuando analizas, que a pesar de que tus padres te dejaron todo, un negocio bien montado, clientela, el punto hecho, solvencia, proveedores, etc., la cosa no camina?

J.L.: Esa pregunta no es para mí, como yo decía en la mañana en un programa de radio, políticamente, nosotros no somos los culpables de lo que está pasando en el país, lo que está pasando es culpa de otros, vean hacia otro lado, aquí se eliminaron las industrias, las fábricas, entonces que pretenden, si la producción del país disminuye, ¿con lo poco que se están produciendo que ocurre?, porque están la oferta y la demanda de por medio, y la escasez genera inflación, y eso todos lo saben.

10.- ¿Qué impacto, puede tener para ustedes los comerciantes de Tucupita, el incremento del impuesto de actividades económicas?

J.L.: Es una gran manipulación, que va a generar mayor inflación afectando sustantivamente el bolsillo de los más pobres.

11.- ¿Que beneficio trae el comercio para la ciudad de Tucupita?

J.L.: Trae empleo, trae belleza si tú tienes como mantener tu negocio bonito, trae calidad de vida, abundancia, abarata los precios, genera movimiento, recursos, en fin.

12.- ¿Que podría hacer el gobierno para ayudar al comercio?

J.L.: Tiene que disminuir los impuestos, tiene que estimular la producción. Por allí podría empezar.

 

 

 

 

 

 

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