Wolfang Romero a la izquierda, el compañero de radio de Jesús Alberto Medina | Tanetanae.com.

“Me dijo que en Caracas lo trataban mejor. Aquí en Tucupita la discriminación se notaba más”, relató Argenis Medina, hermano de Jesús Alberto Medina, primer warao en abrirse espacio en un medio de comunicación radial en el estado Delta Amacuro.

No se trató de un testimonio con acento de rencor; él vestía una camisa y un jean azul. Sonreía mientras recordada a su fallecido hermano justo al lado de un viejo kiosko en la plaza Bolívar de Tucupita.

 Hoy una música reggaetón sonaba en la radio, a un lado una vitrina en forma de V, que fue el ícono de radio Tucupita 1270 AM, permitió dar un vistazo con aire de curiosidad a los equipos de la estación y a la locutora de guardia de Ritmo 100.9 FM; una suerte de evolución de la otrora AM. Esta misma sensación la vivieron quienes entraron a radio Tucupita en la década de los 90`s.

Por un lado, un viejo pasillo- ese mismo que recorrió Jesús Alberto Medina cada vez que iba a locutar-  y en la parte exterior, la misma pared ya repintada, donde solía recostarse. A veces con las manos cruzadas en el pecho.

Jesús no había cumplido los 18 años de edad cuando ya respiraba aire de comunicador en los genes.

Foto: archivo.

Escuchaba a Alí Khan en radio Continente y su programa Hipovisión. Alí era un especialista en el hipismo. Sus narraciones calaron, sin darse cuenta, en Medina, y este posteriormente fue adoptando su propio estilo.

En las tardes narraba los juegos de futbolito en su natal Araguaimujo. Se fue abriendo a otras disciplinas deportivas, mientras en las noches narraba carreras de caballo de forma imaginaria al estilo de Alí Khan.

Alí Khan es el nombre artístico del mítico narrador hípico, Virgilio Cristian Decan, nativo del estado Bolívar.

Jesús Alberto Medina no pudo terminar su bachillerato en Araguimujo, una comunidad que está en el Delta Medio, donde se mata bastante zancudos al amanecer y hay casas de bahareques construidas con el estilo mediaval español.

Migró a Caracas, la capital de Venezuela. Allí se graduó como bachiller de la República y retornó al Delta para ser docente, pero regresó con la inquietud de seguir formándose. Esta misma inquietud le generó problemas y se vio obligado a renunciar para intentar seguir estudiando. No pudo y regresó a Araguaimujo. Esta vez tuvo otra oportunidad como maestro de aula.

La docencia y el deporte, la puerta a la radio

Wolfang Romero a la izquierda | Tanetanae.com.

Wolfang “Sensación” Romero, amigo, compadre, y copresentador de espacios radiales en radio Tucupita 1270 AM, recordó a Medina: “él junto a su primo Joel Ramos, fueron los que impulsaron los primeros juegos deportivos indígenas regionales”. Ramos con el paso del tiempo fue diputado regional en Delta Amacuro.

Allí tuvieron los primeros acercamientos a un jovencísimo e inquieto Jesús, que practicaba el futbol y aupaba el voleibol, recuerda Wolfang.

Su trabajo como docente y su inquietud por crecer en lo académico, lo impulsó a pedir traslado a Tucupita. Fue ubicado en el Grupo Escolar Petión, donde se afianzó como animador de los actos culturales.

En el liceo Dionisio López Orihuela, fue invitado por un grupo de comunicadores a narrar “La Voz del Dionisio”, un noticiero de transmisión cerrada en la institución, que en ocasiones fue transmitida por Radio Tucupita 1270 AM y Oceánica 98.5 FM, junto a Malvin Hernández, Francisco Rivas, Lucas Carrión, Efraín Zapata, Edgar Flores, Carlos Valenzuela, y Wolfang Romero.

Radio Tucupita 1270 AM: en busca de una oportunidad

Su gen de locutor lo llevó hasta el antiguo Ministerio de Transporte y Comunicación, MTC, allí hizo las pruebas prácticas y teóricas y las superó, incluso, por encima de muchos con aire de superioridad. Regresó a Tucupita con el certificado de locutor Nº 17.362.

Sandoval y Sócrates Hernandez.

Una persona lo convenció de ir a verse con “Don” Sócrates Hernández, dueño de radio Tucupita 1270 AM, siendo remitido a Robert Hernández Sandoval, director de la emisora. Esa persona fue Fermín (Chemin) Herrera, integrante del grupo “Los Madrugadores de Cocuina”, quien a la postre sería suegro de Medina.

Su subida en el mundo de la radio fue vertiginosa, como cuenta su amigo Wolfang Romero.

Inició con un programa que el paso del tiempo ha olvidado, en tres meses recaló en el programa Supermusical, que posteriormente pasó a llamarse El Súper Musical de los Éxitos. Condujo otro espacio junto a Wolfang, quien después de 25 años, sigue al aire: Bravísimo de los Sábados.

En radio Tucupita hizo programas de variedades y juveniles, narró El Informativo 1270, se convirtió en el narrador de ciclismo, futbol y animador de los eventos de galerones.

Este último, fue un evento accidental. La presentación de los galerones ya era muy redundante por lo extenso, y había que cambiar al presentador entre presentaciones.

  • Yo quiero animar el galerón – le dijo Medina a Eulio Sandoval… después de iniciar, gustó y pegó.
  • Siga usted carajito – dijo Sandoval, y con él coincidieron los galeronistas.

El último diciembre en casa

El 24 y 31 de diciembre de 1999, Jesús Alberto Medina, estuvo en Araguaimujo, había decidido pasar las festividades junto a sus padres Francisco Medina, Sinercia Ramos y sus hermanos.

Ya estaba enfermo, pero había ignorado la gravedad de su enfermedad. Atribuía su decaimiento a un malestar estomacal y otros síntomas que habían persistido durante años.

A su regreso a Tucupita, se decaimiento se empeoró. En febrero del año 2000 se vio obligado a buscar asistencia médica; tras los estudios la noticia fue devastadora.

El 21 de julio del año 2000 falleció en Puerto Ordaz, estado Bolívar, y aunque físicamente ya no está entre los deltanos, Medina sigue representando el orgullo de Araguaimujo y la inspiración de cuanto comunicadores indígenas han  incursionado en la radio, en Delta Amacuro.

Loading...
Compartir