Micro Análisis / Jesús Seguías

1. Padrino López (ministro de la defensa venezolano) y opositores abstencionistas trabajan en la misma dirección: impedir que los venezolanos vayan a votar en cualquiera elección (por cierto, la única herramienta que nos va quedando). Los extremos se están uniendo en extraña sinergia.

2. Padrino López dice a los opositores que no vayan a votar, porque si votan no entregarán el poder. Se supone entonces que los opositores deben decirle a los venezolanos que sí vayan a votar, ignorando y retando a Padrino López. Así es el juego. Pero decidieron lo contrario. Dicen que Padrino tiene razón: No vale la pena votar. Quién entiende semejante disparate político.

3. Padrino López sabe que la oposición no está en capacidad de enfrentar al chavismo gobernante por medio de las armas. Y sabe también que si los venezolanos salen a votar masivamente, le enredarán la vida al gobierno al extremo. Por tanto, la estrategia del gobierno es hacer que la mayoría que se le opone no vaya a votar. Elemental. Básico.

4. Padrino, por instrucciones de Maduro (sin duda alguna), estimula a la oposición a pelear donde el chavismo es fuerte (la confrontación violenta). Asimismo, está conminando a los opositores a que desistan de pelear en sus escenarios naturales (las batallas electorales). Este truco estratégico es una máxima en la historia del poder mundial. Nada novedoso.

5. Ciertamente, la ruta electoral en Venezuela conlleva un alto riesgo de trampas, irregularidades, ventajismo, atropellos. ¿Pero acaso hay otra ruta mejor en Venezuela? ¿Cuál es? ¿Quién la puede explicar de manera convincente, sin apelar a fantasías? Ese es el tema de fondo. Las elecciones parlamentarias se han convertido en una excusa para evadir la esencia del problema.

6. Lo que hay que discutir y definir no es la transparencia democrática del gobierno (porque definitivamente no es transparente y mucho menos demócrata) sino cuál es la alternativa a la vía electoral. El país necesita luces. No la vemos. Y lo contrario a votar es cruzarse de brazos, y eso es peor.

7. Nadie puede garantizar que el gobierno no hará trampas. Lo que sí sabemos es que la ruta electoral (donde la oposición sabe pelear bien) es una oportunidad muy grande para hacer política, para avanzar en vez de estar paralizados sin hacer nada y alimentando la desesperanza. Hay que reconstruir la esperanza a partir de un correcto manejo de las realidades y de estrategias diferentes.

8. El caos generado por una estrategia insurreccional y guerrerista fracasada nos entrampó en un laberinto, donde la única salida que queda para salir de ese laberinto está llena de escollos y trampas. Es un alto riesgo sin duda. Pero es la única salida que va quedando. Lo contrario es morir en el laberinto. Hay que escoger… y rápido.

08 de Julio de 2020
@jesusSeguias

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