Joe Biden, el nuevo enemigo de los venezolanos

Alexis «Songo» Trillo

En las elecciones presidenciales de los EEUU de Norte América, el pasado 3 de noviembre, el deseo colectivo de los nacidos en esta parte del planeta, era la derrota del supremacista Donald Trump, este magnate poseedor de una gran fortuna adquirida en parte de la explotación de la belleza femenina y el denigrante programa televisivo “Estás Botao” donde públicamente humillaba a sus coterráneos, sobre todo a los aprendices y jóvenes con la desagradable frase “You are fired”.

Con su fortaleza económica, mal empleada y el apoyo de las redes sociales transformándolo en un fenómeno mediático, fue “utilizado” para “ganar” la presidencia de los EEUU, con el apoyo de las grandes corporaciones del capitalismo mundial.

Estas mismas corporaciones, con el concurso de las redes sociales, le tienden un mega fraude a través del voto por correo para derrotarlo, por haber enfrentado al mismísimo Estado de los EEUU y transformarse en una amenaza extraordinaria para la humanidad, sobre todo para las naciones que quieren ser libres y soberanas como Venezuela.

Por hacerlo responsable en alto porcentaje de la situación que atraviesa la patria de Simón Bolívar, a consecuencia de las sanciones económicas, sustituyendo los bombardeos e invasiones militares gringas por una guerra de 5ta generación, que impide a nuestro país comercializar las riquezas naturales, el petróleo, oro, hierro y aluminio, entre otros, y con ello satisfacer nuestras necesidades elementales (uso y disfrute), como son la alimentación, salud, educación y tener buenos servicios públicos, gas, agua, combustible, etc., para poseer bienestar social.

El ataque permanente al Bolívar, a través del indicador del Dólar desde Colombia, para impedir que el trabajo como “hecho social” garantice el derecho de los trabajadores y de las trabajadoras a un salario suficiente, que nos permita vivir con dignidad y cubrir para sí y la familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales, como reza el art 91 de la constitución bolivariana, prosperando camino a una merecida jubilación y a las prestaciones sociales adquiridas, consagradas en la más humana ley del trabajo del mundo –la nuestra-, perjudicando enormemente el poder adquisitivo del pueblo y sobre todo a las abnegadas mujeres por ser las madres de familia y de la Patria.

Si les faltaba un detallito a los buitres gringos, hablemos del bloqueo. A raíz de la victoria de la oposición venezolana en las elecciones parlamentarias del 2015, legal y transparente, con Tibisay Lucena como presidenta del CNE, en un triunfo amargo para el país, este grupito de apátridas, inauguró un tiempo de oscurantismo para el parlamentarismo venezolano;  desde la misma instalación se subordinó al imperialismo estadounidense, pidiendo sanciones económicas y el bloqueo de los activos de la república en el exterior como Citgo, Monómeros, 31 toneladas de oro en el Reino Unido y más de 40 mil millones de dólares en bancos foráneos, incluyendo los recursos de la fundación Simón Bolívar, predestinados a las operaciones de niños. Todos vimos con asombro sus confesiones bochornosas, donde uno de ellos regalo a su novio un carro de más de 25.000 mil dólares, concluyendo que está podrida y traidora cúpula a los más nobles intereses del pueblo, encabezada por Leopoldo López, julio Borges y el maniquí Juan Guaido, fue nefasta para la nación.

Regresemos al título de estas reflexiones, el presidente Biden. El 20 de enero del 2021, 11:58 am hora exacta en los EEUU, se juramentó por fin, como presidente del imperio más genocida en la historia de la humanidad.

Una gran mayoría de los venezolanos vimos las imágenes por televisión, casi sin pestañar, con el más sincero deseo de que Jesús de Nazaret enfocara su mente para que se dedique a solucionar los grandes problemas internos de USA y con su poder absoluto reseteé sus mentalidades y los cure de los virus que poseen los gobernantes de ese poderoso imperio -no me apuren, porque incluyo a toda su población- para que nos dejen vivir en paz; las esperanzas las hay, pero sin pretender ser pájaro del mal agüero, debemos estar claros que Biden como hombre político por más de 60 años, sabe las consecuencias de no acatar los lineamientos y ordenes de las corporaciones, y como vicepresidente y a la vez presidente de la cámara alta, firmó bombardear e invadir naciones siendo la mano derecha del presidente Obama, cuando este por decreto catalogó a Venezuela como una amenaza extraordinaria e inusual para los EEUU, los presidentes no son más que títeres ante las poderosísimos corporaciones sedientas de pegarle la mano a las riquezas naturales de todos los venezolanos y así poder enfrentar a la poderosa China, Rusia e Irán, por la hegemonía del mundo.

No debemos esperar nada de los gringos. Con el concurso de todos los venezolanos y las bondades del creador, con nuestro país podemos. Con la apertura al reconocimiento y el proceso de dialogo con todas las fuerzas viva del país, como Fedecamaras, la Iglesia, los industriales y los partidos políticos, y la participación de todas las bancadas en la nueva AN, ha bajado la confrontación política, que en parte era el lazo del ahorcado para el pueblo de a pies.

La situación apremiante por la cual atravesamos los trabajadores(as) y el pueblo como un todo mermando su poder adquisitivo a la mínima expresión como consecuencia de las sanciones, el ataque al Bolívar, el bloqueo, los altos precios especulativos y los errores cometidos, ha despertado la cultura primigenia del venezolano; ejemplo vivo es San Rafael, desde el geriátrico hasta detrás de la pista del aeropuerto, más de 150 familias organizadas en pequeñas parcelas (conucos), tienen bellos cortes de yuca, plátano, maíz, auyama, cambur, frijol, ají, y otros rubros; el gobierno nacional y regional, con la firme disposición de la gobernadora del estado, mediante ley debe fomentar la producción familiar con financiamiento público, que permita que el producto llegue al pueblo a precios más accesibles y tribute al nuevo clima de confianza para normalizar la economía nacional.

 

Compartir contenido